Lokos y Xifladas

Lokos y Xifladas
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lunes, 3 de febrero de 2020

Mujeres con tacones rotos...!!!




Acabo de zamparme una rodaja de bacalao en casa Revuelta y estoy sentado en la terraza del bar Torre del Oro de la Plaza Mayor de Madrid, que es uno de mis apostaderos favoritos, tomándome un vermut con aceitunas mientras leo y contemplo el paisaje y al paisanaje. Es un día de invierno luminoso y frío, de ésos en que se está bien al sol: uno de los momentos mágicos de Madrid que me gustan mucho. A media mañana no hay todavía demasiada gente, y ni siquiera el Spiderman barrigón portugués o la cabra loca multicolor, habituales del sitio, están en su lugar acostumbrado intentando sacarle algo a los turistas.

De vez en cuando, los camareros del bar, que son viejos amigos y me cuidan, traen una tapita de paella o de callos, invitación de la casa. Dos municipales pasan despacio a caballo, con resonar de cascos sobre el empedrado, viniendo de la calle Mayor en dirección a la plaza de la Provincia; y para verlos pasar levanto la vista del libro que tengo en las manos, Juego de espera, de Michael Powell. De pronto recuerdo que cuando me vaya debo ir a una esquina cercana para comprar un atado de palitos de regaliz a la señora que se sitúa allí por estas fechas, sentada con su bandeja en las rodillas, estampa que siempre me pareció entrañablemente galdosiana. Lo que demuestra, una vez más, que cuando hay referencias adecuadas en tu cabeza, libros y cosas así, lugares y personas cobran sentido y el mundo se ve diferente.

Estoy en eso, hojeando un libro, mirando la ciudad y feliz de hacerlo, cuando pasan dos mujeres. Parecen extranjeras, pero no podría asegurarlo. Van vestidas adecuadamente para esta hora, ni muy peripuestas ni demasiado cómodas: correctas y como Dios manda. Tal como esperas que vistan dos señoras que caminan por el centro de una ciudad europea a las once de la mañana de un jueves de enero. Una lleva sombrero, y otra, gafas de sol. Esta última calza zapatos de tacón alto, aunque no excesivo. Deben de andar por los cuarenta largos. Caminan, se paran a contemplar la Casa de la Panadería y siguen adelante. Las miro distraído mientras bebo un sorbo de vermut y estoy a punto de volver a mi libro, cuando ocurre algo que justifica el vistazo. Un ligerísimo pero curioso incidente.

La mujer de las gafas de sol ha metido el tacón de un zapato en una hendidura del empedrado. Y se le rompe. O tal vez ya iba flojo y eso lo remata. El caso es que la veo detenerse, apoyada en su amiga, y mirarse el zapato, contrariada. Comentan entre ellas algo que no alcanzo a escuchar, ríe la amiga, y entonces, en sólo cinco segundos, con una naturalidad asombrosa o que al menos a mí me asombra, sin aspavientos ni visajes, la de las gafas de sol retira el zapato roto, se quita también el otro, y con los dos en la mano sigue su camino, descalza. Y lo que me deja pendiente de ella es justo eso: la manera con que, tras encajar el percance, esa mujer desconocida es capaz de caminar sobre el empedrado de la plaza, que pese al sol invernal estará muy frío, sin perder la compostura. Con una perfecta calma. Y para acentuar mi sorpresa, lo hace moviéndose con una elegancia mayor que cuando caminaba sobre tacones: asentando los pies desnudos con una gracia y firmeza que hacen pensar en una bailarina de ballet cuando abandona el escenario entre los aplausos del público, después de unas maravillosas evoluciones.

Y es que no es sólo ella, me digo fascinado mientras la veo alejarse. Hay virtudes que no se aprenden ni se enseñan; como mucho, se perfeccionan con educación y talento, cuando se tiene la suerte de poseerlas. Y ellas, en general, las poseen. Algunas, incluso, a pesar suyo. Nada tiene que ver eso con la cultura, el dinero y ni siquiera, en muchos casos, la ropa que visten. Del mismo modo que lo mejor del hombre varón, en su torpeza y grandeza que a veces vienen de la mano, suele aflorar en las circunstancias adecuadas, la mujer, o lo más admirablemente femenino que existe en ella, que nada tiene que ver con tópicos ni clichés idiotas –permítanme suponer que escribo para lectores inteligentes–, se pone de manifiesto de continuo, en las mil situaciones con las que la vida las confronta. En su manera de quitarse con naturalidad los zapatos que esa vida les rompe y caminar descalzas sobre cualquier suelo, por gélido que sea, con semejante aplomo innato; con el desafío tenaz del que sólo ellas son capaces.

Así que, cuando al fin la pierdo de vista, le doy otro sorbo al vermut y vuelvo a mi libro con una sonrisa admirada en la boca. Hoy he visto caminar a una mujer descalza, pienso. Y lo hacía tranquila, segura de sí. Serena y valiente como una reina.


https://www.xlsemanal.com/firmas/20200119/mujeres-tacones-rotos-perez-reverte.html

Gracias Señor Reverte en nombre de todas las mujeres...!!!

AƒяođiTส...!!!

martes, 12 de noviembre de 2019

El beso de la vida...!!!





El beso de la vida

Esta galardonada foto de 1967, tomada por Rocco Morabito, fue titulada "El beso de la vida". Muestra a dos operarios eléctricos, Champion Randall y JD Thompson, en la parte superior de un poste de electricidad. Ellos habían estado llevando a cabo el mantenimiento de rutina cuando Champion rozó una de las líneas de baja tensión en la parte superior del poste de electricidad. Más de 4.000 voltios entraron en el cuerpo de Champion y al instante se detuvo su corazón (una silla eléctrica utiliza alrededor de 2.000 voltios).

Su arnés de seguridad evitó una caída, y Thompson, que había estado ascendiendo por debajo de él, rápidamente lo alcanzó y se realizó la respiración boca a boca. No fue capaz de realizar la reanimación cardiopulmonar, dadas las circunstancias, pero continuó la respiración boca a boca, manteniendo activos los pulmones de Champion hasta que sintió un ligero pulso, a continuación, se desabrochó el arnés y descendió con él sobre su hombro.

Thompson y otros trabajadores le realizaron RCP en el suelo a Champion, cuya respiración y ritmo cardíaco fueron paulatinamente restablecidos. Luego llegaron los paramédicos y la recuperación de Champion fue completa. Su compañero le había salvado la vida con lo que en la foto parece un beso. Champion sobrevivió y vivió hasta 2002, cuando murió de insuficiencia cardiaca a la edad de 64. Thompson sigue viviendo.

La fotografía fue publicada en periódicos de todo el mundo y ganó el Premio Pulitzer en 1968.

Hay amigos que no son amigos,
y hay amigos que son más que hermanos.

Foto y texto tomado de la red, no se el autor, si lo conoces me dices para darle sus créditos.

AƒяođiTส

jueves, 21 de marzo de 2019

¿Qué haces con tu vida?....!!!



¿Qué haces con tu vida?
¿Y tú, qué edad tienes?

De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.

Yo prefiero decir que tengo 42 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 2 “te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mi. También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está.

Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 8 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos.
Y solos.
Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 10 sonrisas por compromiso.

Tengo 9 deseos de infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 12 camas donde me acosté sin querer estar y 4 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco.

Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. 120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones.

Tengo 31 tardes comiendo pipas en un parque viendo la vida pasar con mis amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después.

Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.

Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…

Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.

Y no tengo ni puta idea de en cuántos años cabe eso ...

No se quien es pero en Internet se hace llamar así...
Autor: Macondo

Fotografia de su servidora..!!
AƒяođiTส....!!!

martes, 19 de febrero de 2019

EN EL DÍA DEL AMOR ME TOCÓ LLORAR
Sumito Estévez
Chef venezolano...!!!

Estoy en Manta. Ecuador. Hago un festival en un restaurante. En la cocina hay venezolanos. Uno de los anfitriones es venezolano. El señor que cuida los carros no es empleado pero le dan almuerzo y vive de lo que le den. En el camino un semáforo rojo es la oportunidad que espera un andino, infiero por su acento educado, para limpiar el vidrio del auto. Un andino como de mi edad, ya entrado en la década de los cincuenta. Ahora que lo medito el que cuida los autos, el anfitrión, el limpiavidrios, ya no son tan jóvenes. La gente no tan joven suele tener una vida hecha. Tenían.

Estoy en la habitación. Suena los nudillos de alguien contra la madera. Entra Fredy a asearla. También es un hombre como de mi edad. Es raro que un hombre limpie la habitación de un hotel. Ahora que lo pienso, no recuerdo si antes me había pasado.

Voy a contar la historia de Fredy. No sé si Fredy se escribe con una o con dos des. Hablé mucho rato con él. Usaré el recurso de la primera persona para intentar ponerlos en mi lugar.

Soy Freddy. Trabajaba para empresas Polar.

Pude comprar casa en los Dos Caminos y traerme a mi Mamá de Los Teques. Los Teques está muy peligroso. Tuve dos hijos y una hija. Tengo dos nietas. Son las hijas de uno de mis hijos. Mi hija tuvo que dejar la universidad, ya no podíamos pagarla.

Mi hijo estudiaba en la Andrés Bello. Lo persiguieron por la Páez para robarle la moto. En la Redoma la India lo balearon. Agonizó 15 días. Tenía veinte años.

Me volví loco del dolor. Literalmente loco. Me internaron en Clínicas Caracas por la depresión. Empresas Polar pagó todo, teníamos buen seguro.

Soy católico. Mi abuela me enseñó a rezar el rosario y mi Mamá decía que de no haberme casado hubiese sido cura. Pequé y le reclamé a Dios por haberme abandonado. Un día una enfermera me puso una estampa de José Gregorio Hernández en el pecho y me dije que no iba a enterrar a mi fe junto a mi hijo.

Ya no teníamos para comer.

Me vine por tierra a Ecuador. Mucha gente me ayuda. Aquí hay muchos venezolanos. Nos reunimos en misa. Hay una pareja de doctores que rezan muy bonito. Creo que él se fue a Chile. Ella todavía está aquí.

Gano 300 dólares. Pago 150 dólares por la habitación. En un año me he mudado seis veces porque me suben el alquiler. Aquí en el trabajo me dan el almuerzo. Cenar no me hace falta. Yo le mando dinero a mi familia. Pude mandarle medicinas a una prima que comenzó a convulsionar. Gracias a Dios en la iglesia me dieron dinero para las medicinas. Para mi abuela si no pude hacerlo a tiempo y se murió antes de que llegaran las medicinas. Hace 22 días que no mando dinero. No he podido.

Jamás les digo que paso trabajo. Mi Mamá me pregunta y siempre le digo que todo está bien. Y es la verdad.

A ellos no los puedo traer. Perderíamos la casa. Si la dejamos sola la perdemos.

A veces tengo que desconectarme. Hace dos días le dije a mi hijo que iba a bloquear el whatsapp porque me escribía desesperado porque no tenía para comprarle comida a las nietas y le expliqué que necesitaba desconectarme para pensar. Un amigo me prestó 20 dólares y le pude mandar. Por eso me desconecto, porque todo el mundo me escribe. Amigos, primos, compañeros de trabajo. Todos. Y cuando leo los mensajes me desespero y los quiero ayudar a todos. Pero no puedo. Por eso me desconecto.

Los venezolanos nos ayudamos mucho. Yo ayudo a hacer bolsas de comida que donan personas y que donan en la iglesia y se las llevo. Me especializo en llevarlas a mujeres solas. Hay muchas mujeres solas con hijos que no tiene nada para comer.

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Toda esta conversación fue hoy 14 de febrero en mi cuarto. No es la primera que escucho porque no ha habido un solo venezolano que me haya topado a quien no le haya preguntado como está. Hace cuatro días el chofer del taxi que me llevó al aeropuerto de Santiago de Chile (él ingeniero, su esposa médico) me contó como había llegado sin nada con un hijo de dos años con cáncer a quien tenía que salvar (y salvó) y como la comunidad venezolana lo había ayudado y como ahora, dos años después, el usa el tiempo en que no hace de taxi para llevarle ayuda que donan venezolanos otros a venezolanos que lo necesitan en Chile.

Son personas con las historias más terribles las que siempre terminan por mostrarme que la misericordia y la solidaridad es parte de su vida. Los que casi no tienen nada usando su tiempo en ayudar a los que no tienen nada.

Cuando me iba a despedir de Freddy saqué 20 dólares que tenía en el bolsillo y se los di. Su turbación era absoluta. No aceptó. Estaba callado pero toda su gestualidad decía que no había hablado conmigo para dar lástima y pedirme. Le rogué que lo aceptara con mi muy andina frase de viejito no me niegue la posibilidad de ayudar. Freddy comenzó a llorar y comencé a llorar yo. Nos abrazamos y no volvimos a hablar ninguno de los dos.

Cada uno lloraba por sus razones. No puedo hablar por él pero sí por mi. Es cierto que lloraba por empatía. Que lloraba por llorón. Que lloraba porque me desespero y quiero ayudar y no sé bien cómo porque esto es demasiado masivo. Intuyo que Dios me está tratando de decir algo y buscaré la forma de ayudar.

Pero también es cierto que lloraba por vergüenza. Porque me da vergüenza ser de los que se salvó y no pasa trabajo. Claro que llevo mis dolores y mis pérdidas y mis depresiones a cuesta. Claro que no hay pérdida pequeña porque cada quien arrastra magnitudes en función del peso de sus propia historia, pero soy de los privilegiados e imagino que debo tener algo de ese síndrome culposo que cuentan que les da a los que se salvan en una tragedia. Pero también lloraba, sobre todo, por la vergüenza de ser tan frívolo a veces. Cuando yo digo “me quiero desconectar” me refiero a no querer ver noticias por un día. Freddy habla de callar las voces de quienes claman por ayuda para tener el tiempo de pensar para poder ayudarlos. Cuando yo leo en Facebook historias de venezolanos que nos hacen quedar mal (la nueva moda flagelante que le dio a las redes) pienso es en mi y en la vergüenza de que me crean igual, y en medio de ese ego se me olvida que este puto gobierno (en serio perdónenme el desliz, pero insultar también es catarsis) arroja a la calle todos los días a gente que lo perdió todo, y con todo no hablo de dinero sino de proyectos, de hijos muertos, de niñas que dejaron la universidad, de nietas que no comen, de casas que se pueden perder, de abuelas que no pudiste salvar; y no puede ser que me angustie sobre lo que pensarán de mi por el video de alguien que tuvo la mala suerte de ser grabado quien sabe en que instante de desesperación, mientras las calles de cada país de Latinoamérica están repletas de venezolanos empobrecidos que los fines de semana hacen bolsas de comida para ayudar a otros.


Sumito Estévez
Chef

Descripción

Sumito Estévez Singh es un chef, escritor, empresario, educador y personalidad televisiva. Es uno de los cocineros venezolanos más reconocidos tanto en Venezuela, como el exterior, y uno de los venezolanos de mayor renombre en general. Wikipedia
Fecha de nacimiento22 de octubre de 1965 (edad 53 años), Mérida
Años activo1989-Presente
Nombre de nacimientoSumito Estévez Singh

No tiene desperdicio, la tenia que postear y no tengo que, ni puedo agregarle nada mas,,,!
AƒяođiTส.,.!!!

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Quirón...!!!


Quirón:


Cuenta el mito griego que Quirón era hijo de Cronos y de Fílira, era el resultado de una unión indigna ya que Cronos estaba casado con Rea, quien sorprendió a los amantes en pleno encuentro.

Desde su vergüenza por sentirse descubierto e intentando escapar Cronos se convirtió en caballo. Producto de esta unión – desamorada y vergonzante- nace Quirón, el primer centauro, nacido mitad humano y mitad caballo. Su madre acongojada, luego de un parto doloroso y difícil da a luz a este ser y espantada por la naturaleza animal de su hijo, ruega a los dioses que la liberen de la carga de criar a este niño. En respuesta los dioses se llevan a Quirón y convierten a su madre en un árbol de tilo.

Los dioses educan a Quirón quien llega a ser prudente y sabio, posee los dotes de un chaman, hábil en las artes curativas, en el uso de las plantas medicinales, también maestro en las artes de la guerra e inculcaba valores éticos y culturales. Conocedor de la música y de las estrellas, profeta de alta estatura moral.

En un día de descanso, Hércules hiere a Quirón accidentalmente con una flecha con el veneno de la Hidra, produciéndole una herida incurable - incluso para él, que con sus dotes y conocimientos no podrá curarse a sí mismo-. Los dioses le habían concedido la inmortalidad. Así, ahora herido e inmortal, se encuentra ante la paradoja de no poder sanar ni tampoco poder morir. Ante semejante contradicción, Quirón ofrece a Prometeo liberarlo del inframundo (allí condenado por robar el fuego de los dioses para entregarlo a los hombres), intercambiando la mortalidad de Prometeo para lograr–al morir- dejar de sufrir. Entrega su inmortalidad para liberarse de su dolor. Aquí el mito nos enseña a integrar la muerte como parte liberadora de la vida.

Datos Aparte...!

Según diversos mitógrafos de la Antigüedad, Quirón fue tutor de Aquiles, ​Asclepio,​ Jasón,​ Aristeo​, Acteón ​y Jenofonte. En su obra 'De la caza', ofrece una lista más amplia de héroes que aprendieron de Quirón el arte de la caza donde incluye a Céfalo, Asclepio, Melanión, Néstor, Anfiarao, Peleo, Telamón, Meleagro, Teseo, Hipólito, Palamedes, Cástor, Pólux, Macaón, Podalirio, Antíloco, Eneas y Heracles.

El otro lado del Mito..!

Hay varios datos que difieren solo un poco por causa de Roma que conquisto Grecia realizando múltiples cambios. 
En la mitología Griega su existencia da origen cuando Cronos comienza la búsqueda de Zeus llegando a Tesalia y violando a Fílira, pero otra fuente (los relatos de Ixión) dicen que esto sucede mucho antes, Cronos se enamora de Fílira y Rea por celos la convierte en yegua (cosa que no detuvo a Cronos). 

De igual manera que difiere en su muerte ya que este no tiene una muerte física sino que es ascendido a los cielos como un campeón y posicionado como la constelación de Sagitario, versión con la cual yo me siento mas complacido ya que Prometeo jamas desciende a los infiernos, Zeus lo posiciona sobre la cúspide de las montañas mas altas (la cita dice: para que el caído roce el alba. 

Mientras que otras citas dice que fue llevado a Caucaso o al Argimusco, luego es encadenado a una roca.  Zeus llama a un águila gigantesca hija de Tifón para ordenarle que cada día cuando el sol este en lo mas alto esta baje a picotear su costado hasta llegar a su hígado y lo devore por completo, Prometeo al ser inmortal regeneraba su hígado día tras día lo cual incitaba al águila a volver (este es un dato interesante en lo personal para mi, ya que curiosamente el hígado creo que es el único órgano que puede regenerarse casi en su totalidad).



Todos los datos son de Internet, si alguno es tuyo y personal y yo no te puse créditos, de donde yo los saque no daba crédito a nadie pues son mitos, reclama y con gusto otorgare el crédito necesario, la fotografía también es extraída de Internet.

AƒяođiTส...!!!

martes, 2 de octubre de 2018





"Mientras preparaba mi taza de café, al salir el aroma de él mezclado con la canela, se me vino el recuerdo de una antigua amiga, con la cual nos reuníamos a disfrutar de este brebaje cada vez que podíamos, sentí deseos de verla, de saber de ella, pero luego recordé por qué ya no éramos amigas, el deseo de encontrármela se esfumó y comprendí que la gente cambia, las amistades cambian, es más, ahora prefiero el café con mucha crema ."




Anónima mi Filosofa favorita ahhh y sabe hacer apologias..


Imagen: Mia de Mimisma...!

AƒяođiTส

jueves, 13 de septiembre de 2018

Kafka y la Muñeca...!!!



“Cuenta la historia, que Franz Kafka, se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. 
Ella estaba llorando, había perdido a su muñeca... y estaba desolada.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar a la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar. 
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:
Por favor no me llores, he salido de viaje para ver el mundo. 
Te voy a escribir sobre mis aventuras ...
“- Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él la le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca . 
La niña fue consolada. 
las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. 
Ella obviamente se veía diferente de la muñeca original . 
carta adjunta explicó: -" ‘mis viajes me han cambiado … 
-Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. 
En resumen, decía: -"Cada cosa que amas, es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente’“

-Kafka y la Muñeca...

Toado de Instagram:


 @territorio.lector

AƒяođiTส


lunes, 26 de marzo de 2018

Pa ti...!!






69

Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.

Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambiándose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.

Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.

Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.

Roberto Juarroz

Foto de mi autoria sujeta a derechos de autor...!
AƒяođiTส
Tu niña salvaje de la selva...!!

domingo, 11 de marzo de 2018

Mujer...!!!



Mi entrada de hoy es extemporánea como todo en mi vida y como todo en mi vida cuando yo quiera y porque sí, pero esta vez no es tanto porque si, más bien es por mucho trabajo y un poquito de falta de tiempo.






 Hace unos días se celebró el día internacional de la mujer y muchas felicitaciones de un lado al otro idas y venidas, yo es que no entiendo porque celebrar un dia de la mujer, yo celebro ser mujer todos los días.




Conozco el contexto histórico por el cual dio inicio a tal celebración, pero ajá, celebraremos el dia del hombre porque trabajando honradamente explotó una mina en nosequepais del mundo y murieron más de cien hombres? ¿Se hace eso? no verdad, entonces veo el día de la mujer como una celebración hipócrita más de esas que pululan por doquier ensalzando alabanzas a cierto tipo de personas y marginándolas en su día a día...?






No comulgo con las celebraciones, ni siquiera con los cumpleaños y navidad porque es que las cosas forzadas así porque si no me dan nota.




Vengo hoy a homenajear a la mujer, esa que es echada para adelante, que dejo los miedos olvidados en un baúl en la esquina del sótano de su casa, esa que se levanta a las 5 de la mañana a arreglarse para ir a trabajar con tacones de diez centímetros y un maquillaje perfecto y a esa que va con tenis y una coleta al trabajo porque sencillamente le gusta ir por el mundo con la cara lavada y cómoda, también homenajeo a la que se queda en casa a cuidar a los niños mientras el marido trabaja porque sabe que nadie en el mundo le puede criar y cuidar a sus hijos mejor que ella y se valora de igual manera y se le agradece el esfuerzo, homenajeo también a esas que se la pasan pegadas de los libros porque le da una nota increíble estudiar y conocer todos los días un poco más del mundo y sus secretos, a mi mama que engloba a todas las mujeres que nombre arriba y a mis cinco hermanas, hija y sobrinas que venimos de una familia de mujeres y elevamos la casta cada vez que hay chance de hacerlo.






En mi calidad de fotógrafa he visto a muchas mujeres pasar por mi lente, las he visto tímidas, vanidosas, arregladas, desaliñadas, desnudas, vestidas, embarazadas, novias, bebes, deportistas hasta religiosas, mendigas y empresarias; en fin, unas han posado voluntariamente y otras muchas las he pillado de paso y me he dado cuenta que pues eso… el día de la mujer es a diario, como el hombre y como el niño, no somos especiales, somos iguales.



Todas las fotos son de mi autoria y están sujetas a derechos de autor...!!!

AƒяođiTส

miércoles, 7 de marzo de 2018

Gabriel García Márquez "La infeliz Caracas"....!!!























La primera vez que la oí nombrar fue en una frase de Simón Bolívar: La infeliz Caracas. Desde entonces, pocas veces la he vuelto a oír nombrada sin que vaya precedida de ese antiguo prestigio de infelicidad. Al parecer, su destino es igual al de muchos seres humanos de gran estirpe, que no pueden ser amados sino por quienes sean capaces de padecerlos.

Desde aquella remota frase de la escuela primaria, Caracas ha sido siempre para mí algo muy parecido a una obsesión. En el pueblo donde nací, que también tenía algo de infernal y no sólo por su calor de infierno, uno se encontraba a Caracas en el agua y la sal. Era un refugio de expatriados y apátridas del mundo entero, pero existía una categoría aparte, mucho más nuestra que las otras, que eran los fugitivos del infierno de Juan Vicente Gómez. Ellos me dejaron a Caracas sembrada para siempre en el corazón, a veces por los horrores de sus cárceles, y a veces por la idealización de la nostalgia. Era difícil ser feliz pensando en Caracas, pero era imposible no pensar en ella.



Nadie me enseñó tanto sobre esa ciudad irreal, como la gran mujer que pobló de fantasmas los años más dichosos de mi niñez. Se llamaba Juana de Freites, y era inteligente y hermosa, y el ser humano más humano y con más sentido de la fabulación que conocí jamás. Todas las tardes, cuando bajaba el calor, se sentaba en la puerta de su casa en un mecedor de bejuco, con su cabeza nevada y su bata de nazarena, y nos contaba sin cansancio los grandes cuentos de la literatura infantil. Los mismos de siempre, desde Blanca Nieves hasta Gulliver, pero con una variación original: todos ocurrían en Caracas.


Fue así como crecí con la certidumbre mágica de que Genoveva de Bravante y su hijo Desdichado se refugiaron en una cueva de Bello Monte, que Cenicienta había perdido la zapatilla de cristal en una fiesta de gala de El Paraíso, que la Bella Durmiente esperaba a su príncipe despertador a la sombra de Los Caobos, y que Caperucita Roja había sido devorada por un lobo llamado Juan Vicente el Feroz. Caracas fue desde entonces para mí la ciudad fugitiva de la imaginación, con castillos de gigantes, con genios escondidos en las botellas, con árboles que cantaban y fuentes que convertían en sapos el corazón, y muchachas de prodigio que vivían en el mundo al revés dentro de los espejos. Por desgracia, nada es más atroz ni suscita tantas desdichas juntas como la maravilla de los cuentos de hadas, de modo que mi recuerdo anticipado de Caracas siguió siendo el de siempre: la infeliz Caracas




Todo esto lo pensaba el 28 de diciembre de 1957 – día de los Santos Inocentes, además – mientras volaba desde París hacia Caracas en los aviones de cuerda de aquella época, que tanto tiempo daban para pensar.


A pesar del calor, del fragor del tránsito en las autopistas de vértigo, de las distancias cortas más largas del mundo, yo iba reconociendo a cada vuelta de rueda los sitios familiares de mi infancia desde que atravesé la ciudad por primera vez. Identificaba en las laderas escarpadas las cabañas de colores de los enanos, los dragones de candela, la torre del rey, y una edificación luciferina que sólo por su nombre sobrepasaba de muy lejos a todos los horrores del mundo infantil: El Helicoide de la Roca Tarpeya. Recuerdo que al verla por vez primera, asomada a su precipicio mortal, volví a recordar: La infeliz Caracas.


Mi primer domingo en la ciudad desperté con la rara sensación de que algo extraño nos iba a suceder, y la atribuí al estado de ánimo que me había inspirado con sus fábulas doña Juana de Freites. Pocas horas más tarde, cuando nos preparábamos para un domingo feliz en la playa, Soledad Mendoza subió de dos zancadas las escaleras de la casa con sus botas de Siete Leguas.



-¡Se alzó la aviación! – gritó. En efecto, quince minutos después, la ciudad de abrió por completo en su estado natural de literatura fantástica. Los caraqueños habían salido a las azoteas, saludando con pañuelos de júbilo a los aviones de guerra y aplaudiendo de gozo cuando veían caer las bombas sobre el Palacio de Miraflores, que para mí seguía siendo el Castillo del Rey que Rabió. Tres meses después, Venezuela fue por poco tiempo, pero de un modo inolvidable en mi vida, el país más libre del mundo. Y yo fui un hombre feliz, tal vez porque nunca más desde entonces me volvieron a ocurrir tantas cosas definitivas por primera vez en un solo año: me casé para siempre, viví una revolución de carne y hueso, tuve una dirección fija, me quedé tres horas encerrado en un ascensor con una mujer bella, escribí mi mejor cuento para un concurso que no gané, definí para siempre mi concepción de la literatura y sus relaciones secretas con el periodismo, manejé el primer automóvil y sufrí un accidente dos minutos después, y adquirí una claridad política que habría de llevarme doce años más tarde a ingresar en un partido de Venezuela.



Tal vez por eso, una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal. Me gusta su gente, a la cual me siento muy parecido, me gustan sus mujeres tiernas y bravas, y me gusta su locura sin límites y su sentido experimental de la vida. Pocas cosas me gustan tanto en este mundo como el color del Avila al atardecer. Pero el prodigio mayor de Caracas es que en medio del hierro y el asfalto y los embotellamientos de tránsito que siguen siendo uno solo y siempre el mismo desde hace 20 años, la ciudad conserva todavía en su corazón la nostalgia del campo. Hay unas tardes de sol primaveral en que se oyen más las chicharras que los carros, y uno duerme en el piso número quince de un rascacielos de vidrio soñando con el canto de las ranas y el pistón de los grillos, y se despierta en unas albas atronadoras, pero todavía purificadas por los cobres de un gallo. Es el revés de los cuentos de hadas: la feliz Caracas.



Gabriel José de la Concordia García Márquez, nacido en Aracataca, Colombia, un Seis de Marzo de 1927,  Escritor y periodista. PREMIO NOBEL DE LITERATURA (1982).


Imagenes tomadas de la red...!!

Seleccionado y Recopilado por AƒяođiTส

lunes, 23 de octubre de 2017

A tu Memoria... A tu Amor...!!



No me dio tiempo de esconder el baúl de tus recuerdos.




Hoy lo vi en medio del pasillo, lo abrí con cuidado, con miedo que no se esparcieran, no sé por dónde le entro agua, pero estaba a rebosar, lo voltee para que se secara tu imagen y tu sonrisa, era de noche en la estancia y la luna ilumino cada uno de los charquitos que se hicieron con mis memorias, cada una parecía un mar en un pequeño universo guardado con cuidado ahora lleno de charco salpicado de lágrimas…


Salté de uno en uno, buscando que alguno continuara cristalino, uno en donde la noche y el agua tibia reflejara la luna, donde poder lavarme la cara y sentir un manantial de sonrisas, escuchar tu voz mojada de lluvia pidiéndome besos y diciéndome cuanto me quieres… Un:

“Que lo sepas jodía te quiero y eso no se lo digo a nadie” 
… estaba debajo de una tablita que lo conservo intacto.


Revise el baúl, por alguna parte se coló el agua, por algún sitio se metió el charco y la negritud, no vale conservar recuerdos sucios y feos, busque la escoba para barrerlos y alejarlos de mi vida, y al agacharme mi falda se manchó de tu sonrisa una que se había colado en el agua y me acosté en el charco para ensuciarme de tus encantos, ahogarme en ese centímetro de amor regado por todas partes. 

Bañar mi alma con tus hermosas y largas pestañas y sentir tu risa de niño y como te hacia vibrar todo el cuerpo.
 Sentí tu:
“Me alegraste el dia Cieliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii gracias por hacerme feliz” lleno mi blusa de gotitas de añoranza y felicidad.

Quiero ser esponja y empaparme, que todos los charquitos de recuerdos entren en mis poros y se purifiquen de nuevo en mi cuerpo, quiero ser flor y que me rieguen, quiero ser pez y nadar en ellos…

No me sirven de nada los charquitos enlodados, la luna no se ve linda en ellos, se multiplica mil veces y parece que llora en el movimiento de sus pequeñas ondas..

Volví a recoger las fotos, las cartas, las sonrisas largas y los suspiros hinchados no querían entrar de nuevo en el baúl, los tequieros los deje afuera, deseo besarlos cada vez que los vea… amarrarlos a mis recuerdos y sentir que todavía sigues aquí conmigo, contándome cada paso que das en tu vida, ahorrándome dolores, llenándome de amores….

Quedo pendiente la caravana que ibas a comprar para escaparnos juntos y recorrer la panamericana, sentarnos en un ladito de un rio y hacer fotos cómicas y reírnos juntos…
Guardaré ese sueño en un ladito de ese baúl que sin querer desbordo el amor de 12 temporadas. Las flores que me dedicabas, nuestros gustos particulares para amarnos, nuestra complicidad, nuestros amigos comunes que lloran conmigo.

Te prometo sacar este baúl de los recuerdos a agarrar aire y respirar su contenido, beber café en la taza que me trajiste de Austria, leerme todos los libros que me regalaste, estudiar mucho para superarme en lo que siempre quisiste que fuera, una gran fotógrafa, por ti y por mí, por todo lo que me enseñaste.

Algún día tendré el valor de cumplir la promesa que te hice, tal como lo querías.

Vuela alto mi flaco Feo…
Vuela libre ya sin dolores y sin molestias,
Come ahora todos los dulces que te hagan reír y ríete de mi por no querer engordar…
Se me olvido algo fuera del baúl..


Tus múltiples Vezos

y mas Vezos para ti mi Feohermoso
palabra que inventaste solo para nosotros
un beso es solo un beso
un Vezo mare mia...
un Vezo hace temblar las montañas
Que ahi donde estes, una lluvia de Vezos llene tu alma
Segura estoy de volver a dartelos
De volver a recibirlos...


VEZOS MI FEOHERMOSO!!!

VEZOS MI FEITO LINDISIMO...!!


Te amo Feohermoso…

Tu Afrodita!!
Tu Niña Salvaje De La Selva.!!
Tu Eugy.!

Fotos de Alfonso Diaz, regalo que me hizo en un álbum con todas sus fotos en físico y digital..!

Mas Que Sorprendente Reloj: