Lokos y Xifladas

Lokos y Xifladas
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martes, 20 de mayo de 2008

PASION DESENFRENADA

Y estamos los dos parados frente a frente,

el silencio de la habitación nos envuelve en el calor de la pasión

y lentamente te acercas a mí y al mirar tus ojos

el mundo se envuelve en colores claros como el atardecer,

llegas hasta mi y me besas con pasión endeble

mientras toco tu piel fresca como viento de otoño

,beso tu cuello y rostro,y te muerdo suavemente,

y tu comienzas a excitarte,y mientras mas te toco

volamos a un mundo extraño y vació donde nos refugiamos


cada vez que hacemos el amor

dejas de besarme, y me llevas tiernamente a tu cama,

me acuestas con la suavidad de una nube,

y comienzas a besar todo mi cuerpo cada centímetro y cada poro de mi piel ,

mientras sutilmente desprendes cada prenda,

y yo veo en tu mirada el deseo,el cariño,

y el amor que en segundos, vas a regalarme,

mientras quito tus ropas,escucho tu respiración

agitada pidiendo a un mas, me estremecen tus besos

dentro de mi y quiero sentirte aun mas adentro

hasta morir sintiendo tu calido y hermoso cuerpo,

mis calidos y suaves pechos desean tus manos,

y se que tus manos lo desean también,

y tocas cada parte de mi cuerpo con una sola mirada,

y me siento cada vez masexcitada siento que puedo volar

eres el sol que entra por mi ventana,

eres el fuego que arde desde las entrañas de mi pasión

y mientras rozan nuestros cuerpos sigues besándome y tocándome

y desesperada busco la manera de que entres en mi y lo haces despacio,

para que te sienta aun mas y mientras lo haces

mi pensamiento vaga por el sendero de lo desconocido




y te amo tanto que necesito de tu cuerpo para respirar

por fin estas dentro,y cada movimiento de tus caderas

me hace morir un poco y disfrutar de la frialdad de la oscuridad

y así podría morir en ese preciso momento tocandote,

sintiéndote tan mío que la misma luna celosa nos admira príncipe de hierro,

déjame llevame a tu castillo, para morir junto a ti

envuelveme en tu cuerpo para morir en ti

y mientras sigues con esos movimientos que me hacen gemir de placer,

me miras a los ojos, y se que somos solo tu y yo y que nada

a nuestro alrededor importa tan solo este ciego y ardiente amor..

Y grito de placer, de amor, de locura pues hemos llegado al punto

donde nuestras almas vuelan suavemente y todo se detiene

mi alma agitada, abrasa ala tuya y solo en nuestros cuerpos

el delicioso sudor , que es la prueba contundente de nuestra pasión

y te acuestas a un lado mío y yo solo te admiro,

sin decir palabra alguna...y solo agradezco por ese eterno momento

de estar junto a ti ..........

Y se que de todos los lugares del mundo

solo deseo estar ahí junto a ti.....

viernes, 7 de marzo de 2008

Fantasia Exhibicionista femenina.


Dicen que los sueños son la expresión del subconsciente. Si eso es cierto, no quiero ni pensar lo que mi subconsciente me está diciendo. Aunque no creo que necesite un psicólogo para que en palabras de Freud me diga el significado de un sueño que se repite noche tras noche.
Sueño que estoy acostada desnuda en una mesa circular, en medio de un salón muy grande. El salón está vacío excepto por la mesa. Estoy acostada boca arriba con los brazos y piernas abiertas. A mi alrededor hay varios consoladores de diferentes tamaños y formas.
De pronto se abren unas puertas que están en un costado y se me acercan 10 hombres, altos y fuertes. Todos están vestidos por completo, usando trajes negros. Sus caras están cubiertas por unas máscaras de carnaval y tienen sus grandes vergas afuera de los pantalones. Vienen pajeandose. Uno, que parece el líder, da una señal y los hombres se forman alrededor de la mesa circular y los tres que me quedan más cerca me ponen sus vergas en la boca y en las manos. Yo las chupo y masturbo durante un buen rato. Luego van girando la mesa hasta que he mamado y pajeado a todos. Hay de todos los tamaños, colores y sabores. Unas más flácidas que otras, pero no por eso menos ricas. Siento mi boca adolorida por haber mamado tanto aparato, pero estaba feliz!!!!!!!!!!
Todo esto pasó sin que ninguno me metiera su verga. El líder hace una nueva señal y yo empiezo a masturbarme. En ningún momento me había tocado. Empiezo con mis dedos acariciando mis tetas.. Me los meto a la boca y los lleno con mi saliva. Vuelvo a pasarlos por mis pezones duros. Bajo la cabeza para chuparme mis tetas mientras una de mis manos se dirige a mi coño. Apoyo los pies en la mesa y abro bien las piernas.. Mis caderas suben para que los hombres vean como brilla mi coño depilado y lleno de mis jugos. Me pellizco fuerte uno de mis pezones y gimo de placer.
Mis hombres no dejan de mirarme. Me volteo y me pongo en cuatro patitas sobre la mesa. Bajo mi espalda y siento como mis tetas rozan la fría superficie de la mesa.. Me muevo de adelante hacia atrás arrastrando mis pezones y siento una sensación electrificante. Meto de nuevo mis dedos en mi boca y los chupo, como si de nuevo estuviera chupando una de las vergas que tengo enfrente. Ya bien mojados, los llevo a mi culo. Empiezo a jugar con él. Muevo mis dedos en forma circular. Los llevo de nuevo a mi boca para mojarlos más. Luego empiezo a meterme el dedo de en medio muy despacio por mi culo.. Voy sintiendo como entra, despacio.. Empujo un poco más, un poco más, hasta que lo tengo metido hasta el nudillo. Empiezo a sacarlo y meterlo más rápido. Voy rozando las membranas por dentro hasta que siento mi culito más relajado.Tomo uno de los consoladores y me lo meto en la boca. Lo chupo como antes chupé las vergas de mis hombres. Agarrándolo por los huevos de goma, me lo meto hasta abajo, hasta mi garganta, luego lo saco y le escupo la punta. Saco mi dedo del culo y empiezo a meterme el consolador. Despacio siento como va abriéndose camino entre mis tripas.
Cuando tengo las 6 pulgadas bien encajadas, tomo otro de los consoladores, un cilindro metálico y lo dirijo hacia mi coño, no necesito lubricarlo, las babas que salen son suficientes. Empiezo a metérmelo sintiendo primero su frío, luego su dureza. Le doy al botón y cobra vida propia. Vibra dentro de mí y parece que hace contacto con el que tengo por el culo. Aquí tengo mi primer orgasmo. Grito como una loca y para callarme, el líder mete de nuevo su verga en mi boca. Yo parezco sorprendida pues ya me había olvidado que mis hombres estuvieran ahí. Pero no por eso pierdo tiempo para volver a chupar.
Cuando me pasan los estremecimientos del orgasmo, el líder me ordena que empiece de nuevo. Entonces, uno por uno los 15 consoladores fueron pasando de mi chocha a mi culo una y otra vez, en ocasiones, dos consoladores en mi chocha, hasta ir usando todos y cada uno de ellos. Hasta que me quedo con uno metido por mi chochita y otro bien encajado en mi culo. Entonces mis hombres, que no han dejado de pajearse en ningún momento, empiezan a sacudir sus vergas mas frenéticamente, disfrutando del espectáculo que les estoy dando hasta que todos nos venimos al unísono y siento como si litros y litros de leche me cayeran en todo mi cuerpo. Y así toda cubierta de leche, me volteo en la mesa y sigo masturbándome y con una mano me recorro el cuerpo para embarrarla y llevármela a la boca para probar ese rico cocktail de leche.

sábado, 23 de febrero de 2008

Fiesta de Amigas.....


Hola aquí estoy nuevamente, vengo a contarles mi última fiesta, creo que fue una fiesta bastante íntima, vamos a los hechos, bueno se que ustedes ya me conocen y saben que mi nombre es María Esther, resulta que hace unas semanas atrás mis amigas estaban planeando hacer una fiesta en casa de una amiga a quien llamaremos Carolina, la cosa que se iniciaron los preparativos a fin de llevarla a cabo a mi me tocó la grata sorpresa de proporcionar la música para la fiesta, cosa que yo acepté encantada, reuní varios compac y algunas grabaciones de música que había realizado anteriormente y las aporté a la fiesta.
Ese día en que se realizaría la fiesta yo estaba muy éxitada, principalmente por el hecho de que nos reuniríamos una serie de amigas que hacía mucho tiempo que no nos veíamos y para mi eso resultaba muy agradable, el poder departir un momento con tantas amigas.
Llegué a las 8 hrs a la casa de Carolina con motivo de dejar preparada toda la música que escucharíamos esa noche, cuando llegue solo estaba Carolina y dos amigas más, era muy temprano y los invitados llegarían tipo 11 horas, bueno resulta que puse la música a fin de probar como se escuchaba y está se escuchó en forma casi perfecta, yo quedé muy contenta con ese hecho, mientras tanto el resto de mis amigas estaban en la cocina preparando las cosas que servirían esa noche, cuando de pronto siento un silbido de aprobación , resulta que Carolina me había felicitado por la música, diciéndome sabes María Esther la música está sensacional y se me van solo los pies al escuchar tú música, que bueno le respondí yo ,en esos momentos estaba tocando una música de Christina Aguilera y Carolina me abrazó e inició unos pasos de baile conmigo, ven me dijo bailar así e inició unos movimientos muy sensuales llevando sus manos a sus hombros y moviendo su cintura rítmicamente. Llegando a mi lugar y sosteniéndome por mi cintura hizo que mi cuerpo siguiera su ritmo , ella movía sus piernas y en uno de esos movimientos sus piernas se metieron bajo mi vestido, rozando con gran suavidad mi vagina, sus muslos tocaron los míos y sentí un gran placer, posteriormente ella me tocó con sus manos mis nalgas y me atrajo hacia su cuerpo sintiendo yo el roce de sus senos sobre mi vestido y su cálido aliento muy próximo a mis labios, ella en esos momentos hizo un giro sobre sus pies y hasta allí llegó nuestro baile por que en esos momentos escuchamos que la llamaban de la cocina , lugar donde ella se encaminó muy rápidamente quedando yo sola en el living de su departamento.
Ahora que hago pensé para mi, voy a ir al dormitorio a ver un poco de televisión y así lo hice, cuando llegué a su dormitorio este estaba con sus persianas abajo y estaba casi completamente a obscuras, lo primero que hago es prender la luz del velador y después me dirigí a abrir las cortinas, estaba haciendo eso cuando de pronto miro el departamento del edificio de al frente y en eso veo una mujer que estaba sobre su cama completamente desnuda y con un aparato en sus manos que de pronto se perdía entre sus piernas, me quedé observándola unos cinco minutos antes de ir a la cocina y contarles a mis amigas Carola, le dije, ven a ver lo del departamento enfrente a tú dormitorio,Elizabeth y Andrea junto a Carolina partieron raudámente a mirar lo que sucedía , una vez que llegaron a mirar Carolina dijo esa es la Claudia, una vecina, que también vendrá a la fiesta, Andrea acotó se estará preparando para esta noche y todas nos reímos, Elizabeth transformó su rostro y éste se puso muy serio al observar como aquella mujer se introducía en su vagina aquel consolador y sus manos tocaban su ano, en eso aquella mujer se levanta de su cama y pudimos apreciar que a su lado había otra persona, yo dije es un hombre, Andrea también dijo lo mismo y Carolina dijo, no creo que sea un hombre, como estás tan segura acotó Elizabeth, por que yo la conosco dijo Carolina y en eso vemos una niña de unos 23 o 25 años que se levanta y también estaba desnuda, era ella su amiga o novia no lo sabíamos, pero que se veía bonita eso sí, se veía muy linda desde donde estabamos nosotras, ella era rubia con unos senos muy parados y con bastante vellos en su zona vaginal , era muy delgada o quizás era sugestión mía, pero se veía muy flaquita y su colita muy parada.
En eso Carolina dice ella va a ser mi invitada muy especial de esta noche rodeando con sus brazos la cintura de Andrea que estaba a su lado.
Era ya la hora de la llegada de nuestras invitadas, habían ya llegado tres niñas que eran María Pía, Cecilia, y Francisca a eso habría que sumarle a la vecina con su amiga y dos niñas más que recién ingresaban al departamento, éramos en total 11 mujeres las que tendríamos la fiesta.
Esta fiesta por llamarla intima se inició a las 11 de la noche la música estaba muy buena, no por que yo haya sido la elegida para eso, si no que en realidad estaba muy buena al igual que la comida y entremeses que nos sirvieron sin mencionar los tragos y picadillos , en realidad estaba todo muy bueno. En eso observo a Carolina conversar con la vecina que estuvimos espiando y en eso yo me acerco y Carolina dice Claudia te presento a mi amiga María Esther, yo le dije hola como estás y en eso ella me acerca su mejilla para que la salude de beso y eso hice, le dí un beso en su mejilla y ella justo en ese momento corrió su cara y le di un beso en sus labios, ella solo me sonrío y después me dijo ven te quiero presentar a mi amiga Julia, fuimos donde ella y Julia andaba de minifalda color negra con medias de color blanco al igual que la camisa que andaba trayendo puesta, Claudia nos presentó y Julia acercó sus labios a los míos y después me dijo hola, tú eres María Esther yo le respondí si soy yo y ella me dijo quería conocerte había escuchado mucho de ti anteriormente, entonces yo le acoté me imagino que habrás escuchado cosas buenas y Julia me sonrío, en esos momentos alguien había bajado el tono de las luces y estaba todo como en semi penumbras, entonces Julia me dijo que linda música, quieres bailar a lo que yo le respondí por supuesto que quiero bailar, entonces ella coge mis manos y nos dirigimos al centro del living a bailar, me abrazó en forma inmediata y yo olía su rico perfume que emanaba de su cuello, ella acercó su mejilla a la mía y yo ya sentía el calor de esta, yo también le acerqué mi mejilla y ellas se unieron, también podía sentir el roce de sus senos juntos a los míos y su pierna tratando de introducirse en mi entrepiernas, en eso miro hacia el lado y estaban casi todas bailando Carolina bailaba con Claudia, Andrea lo hacía con Elizabeth, María Pía con Francisca y las otras bailaban de a tres y se tocaban sus traseros y sus senos, Carolina en esos momentos estaba besando en la boca a Claudia quien tenía sus manos perdidas bajo el vestido de Carolina, yo por mi parte acerqué mis labios a los de Julia y ella me respondió con un beso muy apasionado y nuestras lenguas se unieron en un beso pero muy sensual, las manos de Julia no estaban quietas , ellas tocaban mis senos y abrían mi vestido por la parte superior, yo sentía en esos momentos como mis flujos vaginales me humedecían completamente y mis pezones estaban ya siendo tocados por las manos de Julia , yo mis manos las llevé justo a las nalgas de Julia le subí de a poco su falda y ya tenía su colita en mis manos.
En eso miro a Carolina y ella ya estaba casi desnuda bailando con Claudia quien le pasaba sus manos por la vagina de Carolina y esta también hacía igual cosa con la vagina de Claudia, más allá las otras estaban desnudas tocándose y besándose, Julia en esos momentos me dijo vamos al dormitorio y yo respondí vamos y juntas fuimos al dormitorio, ella se apoyó al costado de la cama matrimonial de Carolina y se bajó la falda, se sacó sus medias y calzón blanco, dejando ante mis ojos todo su velludo sexo, sus vellos eran de color negro y muy abundantes, luego se quitó el sostén y quedaron al aire sus dos senos muy bonitos, de pronto se me acercó y me besó mi cuello, mis manos se fueron directo a sus senos junto con mi boca, los mamé y succioné como hacía mucho tiempo que no succionaba unos senitos tan lindos y duros, sus pezones yacían en mi boca , terminó de desnudarme y me tiró sobre la cama abriendo con sus manos mi vagina y tocando con ellas mis labios vaginales, corrió hacia un lado mis vellos vaginales e introdujo su lengua en ella, sentí como su lengua besaba mi clítoris y después llegaba a mi ano y se introducía en el, yo le pedí en esos momentos que hiciéramos un 69 y ella muy prestamente abrió sus piernas y me puso su sexo en mi cara.
Yo le introduje mi lengua en aquel sexo que estaba muy húmedo y le succioné varias veces su clítoris, ella se quejaba y murmuraba algo que yo no logré entender, pero ya mis dedos se introducían en su ano al igual como ella lo hacía en el mío, más rápido me dijo de pronto, después volvió a repetir lo mismo agregando me voy , me voy, voy a acabar me dijo, yo le oprimí más fuerte sus senos y mi lengua no dejaba su clítoris tranquilo, en eso ella hace un movimiento y queda sobre mi mirándome con sus ojos verdes y acercando nuevamente sus labios a los míos, pero esta vez con su lengua completamente afuera se une a mi lengua que la esperaba con sus propios jugos vaginales y nos volvimos a besar mientras tanto el resto del grupo llegó a la pieza donde estabamos las dos y les diré que todas se acostaron en la misma cama donde estabamos Julia y yo, sentía como unos senos se paseaban por mi estomago y como un grupo de manos recorrían mis senos y mi vagina era presa de unas seis lenguas, ellas me besaban y tocaban por todas mis partes, mis muslos eran besado una y otra vez, en eso escucho la voz de Carolina que le dice a Andrea dale vuelta y me giró mi cuerpo, quedando mi cabeza en la vagina de Claudia, y en esos momentos siento como todas las lenguas se quisieran introducir en mi ano, yo solo atiné a succionar la vagina de Claudia que estaba terriblemente húmeda y expedía un olor a sexo increíble, y en esos momentos siento como mi ano empieza a recibir un vibrador , yo lo que hice fue elevar mis caderas y siento como aquel aparato llega hasta el fondo de mi ano, no sin antes sentir como las lenguas de mis amigas me besaban y succionaban mi vagina, creo que hacía mucho tiempo que no sentía ese cúmulo de sensaciones, ser besada y succionada por todos lados más un tremendo vibrador introducido hasta el fondo de mi culo, era creo yo más de lo que cualquier mujer quisiera sentir en un momento como ese, estaba yo en un séptimo cielo, habría tenido quizás seis o siete orgasmos y en realidad ya había perdido la cuenta de las veces que me hicieron correrme completamente, posteriormente el vibrador me lo sacaron de mi ano y me lo metieron en mi vagina colocándose Carolina por el otro extremo del vibrador e introduciéndoselo en su vagina y con cada movimiento que ella hacía sentía como el vibrador me llegaba más y más adentro, por lo que opté hacer lo mismo con ella me movía y agitaba como una verdadera loca y sentía todas las manos acariciar mis senos y mi espalda sentía los senos de ellas rozándose una y otra vez más los labios de Claudia y Julia buscando los míos, creo que realmente fue increíble aquella fiesta íntima, gocé como nunca lo había echo en mi vida, y creo que en una próxima oportunidad les contaré como terminó aquella fiesta íntima.

sábado, 16 de febrero de 2008

Sola y pensando en ti..

Hoy mirando tus mensajes y recordando, sé que no serás capaz de saber la tempestad que has desatado.. Jamás sabrás su nombre.

Recuerdo… y el calor comienza a aletear entre mis piernas, se me esconde en el vientre, y respiro profunda, pausadamente… y el pecho no me para mantener ese suspiro ahogando, tiemblo,…..subo mis manos y me aprieto, te apreso… mientras gimo….

Estoy sola, la blusa desabrochada hasta el botón de la cintura….. como un sueño me he ido desnudando sin saberlo…. estoy casi desnuda… y me sobra lo que llevo…

Sola…

Y me acuesto desnuda entre mis sábanas. Decido que no es día para estar tapada, decido que desisto del roce de las prendas, decido que quiero que las sabanas se amolden a mi cuerpo, lo conforten, le den la plenitud, todas las células siendo suavemente acariciadas…

Espacio muy sabido, mi espacio al fin… donde proyecto mis ansias y a mi misma me respondo..

Mi mano empieza un recorrido, casi ritual, casi, si detiene en la curva de los senos…. y aprieto para luego resbalar el índice por el contorno, por el borde mismo de los senos, aguanto, la respiración que se me dispara, me conozco, sé que empiezo a no poder pararme…

Las palmas de mis manos acuden a mi pecho, casi como una pluma, casi sin rozarlos deja un reguero de placer… solo dos dedos marcan el camino, vientre abajo, quiero llegar… pero mis dedos deciden pasearse por las ingles… mis piernas abiertas reciben mis dedos, que ahora son tus dedos, mi mano que ahora es tu mano, acaricia de la rodilla al pubis la parte interna de los muslos….. esa parte olvidada…. Me devuelve mis ansias… Pero aún no quieres llegar, tus propias manos, mis manos, me hacen sudar, desear..., me demoro, te demoras… Y gimo… sabes lo que quiero…. la ingle es un camino, lo sabes… te detienes en él, me haces sufrir, me haces quedarme en la premonición del entreacto y gimo, y me arqueo…. casi grito…

Tu mano, mi mano, cinco dedos deseosos de sentir, reabren y ocupan, atenazan suben y bajan se mueven lentamente, me oyes un gemido…y sigues… al ritmo lento..otro gemido y sigues…. mis piernas se han cerrado aprensando tu mano, mi mano, que empieza a ejecutar un ritmo desboradado…

Los músculos de los muslos hacen su trabajo…tus dedos, tu mano, mi mano…y tiemblo….

Otro gemido…

Me quedo desnuda sobre la vida.. sobre las sábanas… la música se agotó hace tiempo…. comienzo a tener escalofríos… tiro de las sabanas, apago la lámpara, muda testigo de mi intima orgía… y sé que hoy podré soñar… solo soñaré con el olor de mi piel, con el sabor de mis besos, con el recuerdo…. mi propia lengua me da un beso.

Es tarde…
Duermo, sueño…..tus manos, tu piel y tu propio deseo, están aquí conmigo..
Yonaja

Esposa Feliz y..... Puta.


Antes que nada pido disculpas por mi lenguaje que para algunos puede parecer procaz pero aprovechando la oportunidad de poder expresarme con entera libertad quise escribir lo que siento y lo que vivo en forma descarnada para que las personas que lean este relato entiendan cabalmente lo que quiero expresar.
Mi nombre es Brenda y estoy casada con un importante ejecutivo de un grupo financiero argentino. Podríamos decir que debería ser la típica esposa de clase media-alta que se dedica a cuidar a sus hijos, ocuparse de que las sirvientas estén ocupadas y a que a mi maridito no le falte nada, pero la realidad es muy diferente.
Nunca tuve vocación de ama de casa, madre o esposa modelo ni nada que se le parezca, por el contrario estoy poco en el "hogar conyugal" y llevo una vida muy liberal, haciendo lo que se me da en gana pero por supuesto con el consentimiento de mi marido. ¿Consentimiento dije?, Sí el consiente que la pase bien, me divierta de la manera que me plazca y a eso vine a contarles que cosas me placen o mejor dicho, que cosas nos placen a mi esposo, que todo lo consiente, y a mí que todo los disfruto.
Ya se estarán dando cuenta que tipo de matrimonio somos.
Claudio, así se llama él, pasa mucho tiempo en la oficina, dando ordenes a muchos empleados, firmando importantes papeles que al poco tiempo se transforman en beneficios para la empresa de Alberto..(¡¡¡uhmmm…. que bocadito!!!...ya les contaré), su jefe, el dueño del grupo financiero y un macho delicioso….seguro que les contaré.
Mi marido, además, es un gerente muy temido por sus empleados a quienes tiene sometidos mediante una política de persecución constante. Siempre dice: "Brenda, todas las personas son buenas pero si se las vigila son mejores". Ese ogro se transforma cuando cae en "mi territorio" pues en la cama es mi esclavo, un indefenso y conciente cornudo que disfruta mucho en serlo y al que no le alcanza las dosis de morbo que le doy y siempre me pide más..
Pero no nos apuremos, déjenme que me describa tal cual me veo. Soy, lo que se dice, una verdadera potra. Comenzando por abajo diría que tengo un hermoso par de piernas que me gusta hacer resaltar usando minis y calzando zapatos de tacon aguja. Mi culo es redondito y compacto, la locura de todos los hombres que han tenido la suerte de montarse a esta monumental yegua. Dos hermosas tetas, operadas, pero hermosas al fin.
Soy rubia de ojos castaños, de boca grande y carnosa y lengua húmeda siempre dispuesta para lamer algún buen trozo de carne apetitoso. Mido 1.75 metros pero con los zapatos aguja y mi presencia parezco más alta. Además, y nada menos, lo más importante es que soy una mujer muy ardiente.
Ahhh … me olvidaba de la edad, tengo la ideal para una mujer, 32 años pues poseemos toda la fuerza de la juventud y la experiencia de lo ya vivido.
Claudio es diez años mayor que yo.
Sucede que desde el momento en que me desarrollé como mujer en mi interior surgió un irrefrenable deseo de coger, y coger sin parar, que me domina y me obliga a estar a disposición de los hombres hermosos y seductores que me suelen cortejar. No puedo resistirme a ello por más que lo intente. Basta que un hombre bien plantado me piropee, sea amable conmigo, léase se comporte como un caballero, para que mis jugos comiencen a mojar mi bombachita y si ese hombre descubre mis partes débiles termino siendo irremediablemente suya. Como decía Oscar Wilde, "hasta mis debilidades son más fuertes que yo" y mi debilidad es un hombre elegante, seductor, gentil. Me encanta acercarme a ellos y percibir el perfume que usan, uhmmmm.. los perfumes me pueden.
A los 21 años conocí a Claudio y empezamos a ligar seriamente, aunque yo seguía teniendo algunas escapaditas a sus espaldas. ¡¡¡ Cómo me iba a perder al caramelito de Rubén!!!. Un vecino muy bien dotado que me fue ganando poco a poco. Fue el primer hombre en mi vida en muchos sentidos. A los 18 años me fue conquistando con su cortesía, con su constante halago a mi belleza. Luego siguió avanzando hasta lograr estar a solas conmigo. Fuimos en su auto hasta un lugar apartado y con mucha dulzura empezó un juego erótico de besos y caricias que paulatinamente se transformó en ardiente batalla de cuerpos.
Fue el primer hombre en llevarme a un hotel. …"No aguanto la incomodidad del auto.. te quiero en una cama … sobre unas sábanas blancas y sin apuro …para poder disfrutarte mejor" me dijo una noche. A partir de ese momento se terminaron los asientos traseros. Rubén me transportaba al paraíso, en una hora y media me hacia sentir la mujer más feliz y la más puta a la vez. ¡¡¡Que macho divino!!!. Me hizo gozar muchísimo. No quieran saber lo loco que se ponía cuando quedaba desnuda. Disfrutaba tener a su merced a una bebita hermosa y caliente.
Sin duda fue el hombre de mi vida, el que me enseño a hacer el amor, a disfrutar del sexo desde todos sus ángulos, como recompensa tuvo mi cuerpo joven, mis carnes firmes, mi piel suave, mi almejita húmeda y caliente para que su pija encontrara buen resguardo. Añoro su verga, la extraño en mi concha, en mi boca o en mi culo. Extraño a Rubén, a su dulzura y a su frenético ardor.
Claudio sospechaba de mis aventuras y en un comienzo me celaba pero a mí no me importó. Yo sabía quien mandaba en la relación y sabía que más temprano que tarde las cosas serían como yo decidiera, además sospechaba que había algo en él que me decía que sus celos eran una engañosa señal de algo diferente y que íntimamente disfrutaba de fantasear conmigo y otros hombres. ¿Por qué? Porque cuando íbamos a una fiesta, por ejemplo, constantemente se la pasaba presentándome amigos para luego desaparecer por media hora y dejarnos a solas. Los chicos se me lanzaban de inmediato, presentían que Claudio les estaba entregando a su novia y a veces me costaba mucho no llevármelos directamente a la cama.
No los voy a engañar, he disfrutado de varios de los amigos de Claudio, unos pendejos hermosos que supieron sacar de mí esa mujer caliente que me hace tan feliz.. Luego Claudio, cuando estábamos cogiendo, me presionaba para que confesara y así tener más material para fantasear. Por supuesto cuando empezaba con el insufrible interrogatorio,,¿con quién estuviste?,, ¿Te gusta fulano o mengano?.. permanecía callada. Sabía que ese silencio era una tácita afirmación de mi vida licenciosa y a la vez un acicate para su morbo que alcanzaba niveles siderales.
De todas maneras una noche me decidí a comprobar mi teoría.
Estábamos en un hotel, medio borrachos, viendo una porno común y corriente, casi sin argumento pero con algo muy especial, un actor bellísimo y sensual.
Uno de esos actores que parecen esculturas griegas y que con un pedazo enorme se estaba cogiendo a una rubiecita como yo, le estaba dando con todo.
Miraba embobada a ese macho hermoso cuando él me recrimina diciéndome:
Parece que te gusta ese hombre.-
Uhmm, la verdad mi vida, me encanta. Me lo chuparía todo- contesté.
Claudio hizo silencio y luego volvió a la carga.
¿Cómo dijiste?- preguntó con asombro.
Dije que me lo comería todo, es más si estuviera en esta habitación me verías entregada totalmente a él.- respondí notando que su verga estaba paradísima y a punto de estallar.
Por tu forma de hablar parecés una puta.- intentó contraatacar.
-Sí una puta, como a ti te gusta, como vos querés que sea.. y como yo quiero ser..
-¡¡Basta Brenda, te volviste loca jamás se me hubiera ocurrido pensar que creyeras en eso!!! ¿De dónde sacaste semejante idea?- intentó defenderse.
Ese fue el punto de quiebre en nuestra relación, el momento en que debíamos dejar de lado nuestra hipocresía y encarar definitivamente una nueva forma de convivencia. Ya no soportaba tener que estar ocultándome como una ladrona cuando presentía que él íntimamente disfrutaba fantaseando con mis engaños. Teníamos que decirnos la verdad de una vez por todas.
-Si a ti te gusta que me cojan, es más. Apuesto a que te morís por saber quien me coge y estar presente en ese momento- le dije
Hizo un silencio que duró varios segundos, los suficientes como para que me acerque a sobarle la verga y a susurrarle cosas al oído mientras nuestras miradas seguían lo que estaba sucediendo en la pantalla.
-Dime la verdad, no te gustaría verme empalada por un macho como ese?, yo te dejaría que me vieras.
-No se… ¿dónde querés llegar? Dijo con un hilo de voz y sorprendido por mi reacción.

En ese momento perdí los estribos y un poco por el alcohol, otro poco por mi carácter y mucho por la calentura que tenía de ver tremendo macho cogiendo le grité en el oído:
-¿Sabés dónde quiero llegar? Quiero llegar a que a ti te gusta que tu novia coja con otros y no te animas a pedírmelo. ¿Te crees que no me di cuenta? …Vives presentándome amigos que lo único que hacen es tratar de llevarme a la cama y te aviso que tenés buen gusto querido porque algunos lo lograron-
Claudio con la cabeza gacha seguía en silencio, yo ya no podía detenerme, debía seguir adelante.
-¿Querés saber la lista de los ganadores? Son varios mi amor, podés empezar a fantasear con ellos cogiéndose a tu noviecita ….Pato buen cogedor, Matías la tiene como un burro pero no la sabe usar…. le enseñe como hacerlo,…el que es un inútil sin remedio es Maxi pero sabe que hacer con la lengua…
-¡¡¡Pará un poco con eso!!! Exclamó entre rabioso y excitado.
-Dejemos de ser hipócritas, tu sabes como soy y yo se como sos, sabemos lo que nos gusta y nos da placer así que si aceptamos esto podemos llevar una vida feliz y disfrutar de nuestro secreto sino querido nuestra relación se termina aquí.
Me monté sobre él y dejé deslizar mi cuerpo hasta que sentí su miembro entre mis piernas, luego de un solo movimiento logre se introduzca por completo. Mi concha estaba muy húmeda y necesitaba un visitante urgente.
-¿Te molestó lo que te confesé de tus amiguitos?- le susurré ya sintiendo el placer de tener una verga dentro mío.
Claudio se agitaba de placer, con los ojos entrecerrados, la boca abierta y la respiración agitada solo atinó a mover su cabeza hacia ambos lados en señal de negación.
Yo ya estaba delirando de calentura y el morbo que se cruzaba por mi mente no me dejaba pensar en otra cosa que en someter definitivamente a ese hombre para que no le quedaran dudas de cual era su rol, cornudo conciente y asumido.
-Entonces te gustó saber que Pato me hizo suya, no?, ¿Te gustaría conocer más detalles?-
Movió afirmativamente la cabeza mientras nuestros cuerpos ya se contorneaban en forma sincronizada.
-¡¡¡Respondeme, decime que sí…no muevas la cabeza… dime "sí putita me gustaría saber como mi amigo Pato te cogió"….¿entendiste boludo?!!!
-Sí…putitaaaaa me gustaría saber como mi amigo Pato te cogió.- por fin vomitó Claudio.
-¿Sabés que es un lindo machito tu amigo? ¿Sabés que disfrutó mucho de tu hembra pero creo que más por cogerse a tu novia?. Tendrías que verlo estaba como loco, estuvo comiéndome la almejita como media hora mientras yo le chupaba la verga.
Claudio se arqueó como si fuera a acabar pero logró controlarse.
-Seguí contando… no te detengas- me pide casi en un ruego.
-Pato disfrutaba hacerte cornudo… yo le decía ..¿Patito te gusta cogerte a la novia de Claudio, .. a esta gata caliente que te va a exprimir la verga?.. y el me contestaba…"Me encanta cogerme a la novia de mi amigo pero más me calienta saber que sos tan puta"… porque soy muy puta…y me gusta serlo..¿sabías no?.
Por momentos mis palabras salían entrecortadas producto de la calentura y del morbo que me daba estar blanqueando todo mi vida delante de mi futuro esposo.
-No vas a tener problema que siga cogiendo con Pato, verdad mi amor?-
-Nooo…seguí cogiendo con él…y seguí cogiéndome-
-Es que es un machito tan lindo…. Me encanta sentirlo entre mis piernas…dentro de mi conchita …y que me llene el culo de leche calentita..ayyy mi vida como estoy gozando..
-Seguí puta…seguí que me volvés loco.-rogaba Claudio en un estado total de agitación.
-Yo te voy a contar todo, como me chupa la concha, como le chupo la pija y los huevos…como me clava..y en una de esas si te animas podemos hacer un trío. ¿Te gustaría verme coger con él, papito? ¿Verdad que sÍ?
-¡¡Siíííííí´….me encantaría verte cogerlo…sos una puta…reputa!!!!
-Decimelo que me gusta, puta, reputa…tu puta…la que te va a hacer gozar de tus cuernos toda la vida…acabo mi vida…dame pija que tu puta acaba!!!
-Acaba puta…..tomá mi leche……!!!!
En un grito desgarrador llegamos al orgasmo los dos en un mismo momento. Luego vino un delicioso relax que aprovechamos para besarnos y mimarnos. Abundaron las caricias, la ternura, quizá en ese momento nos dimos cuenta que el haber roto la barrera de la hipocresía, de la mentira que manejaba nuestras vidas nos ayudó a encontrar una forma nueva de amor.
Porque yo amo a mi marido, a mi manera pero lo amo. Haría cualquier cosa por él sucede que ambos compartimos un íntimo deseo que se basa en gozar del sexo pero en una forma complementaria. Para que el disfrute de sus cuernos yo debo metérselos periódicamente y la verdad es que me encanta hacerlo muy cornudo.
La regla tácita es que no debe haber mentiras, todo se sabe en la pareja. Si no compartimos la cama con un amante yo le cuento mis encuentros a solas con lujo de detalles para que el se pajee, o me haga el amor con mucho morbo. Parece una ironía pero nuestra relación se basa en una forma nueva de lealtad de uno hacia el otro.

viernes, 18 de enero de 2008

Jamás sentí...

Creo que jamás sentí, lo que sentí aquel día, cuando lo ví parado justo delante mía…ahí mirándome, clavándome su mirada.. sus ojos azules se clavaron en mis ojos. No podía creer lo que me estaba pasando..solo con su mirada, ya fue capaz de estremecer mi cuerpo. No podía alejarme sin saber nada más de él. Así que decidí hablar con nuestro amigo común para que me diera mas datos sobre ese chico que me hizo temblar.

Íbamos a pasar un fin de semana juntos, un grupo de amigos y él se encontraba entre ellos..como dejar pasar el momento? Todo el camino hasta llegar a nuestro destino fui pensando en él. Íbamos varios coches, lo cual me impido estar todo lo cerca que me hubiera gustado. Desde que llegamos a nuestro destino, se notaba que brotaba la química entre nosotros..era tan evidente. Creo que todos pudieron darse cuenta, pero me importó poco..

Estuvimos toda la noche jugando a las cartas y divirtiéndonos..entre miradas furtivas y de complicidad…Como me hubiera gustado dejar todo el grupo allí sentado y haberme escapado con él, a cualquier sitio escondido, donde poder dejar volar nuestra imaginación..

Toda la noche estuve imaginándome aquel encuentro furtivo, donde nuestros cuerpos se enlazaban una y otra vez, buscando el placer, la pasión que había que esconder de tantas miradas indiscretas. Quería besarle, abrazarle, sentir su sexo duro y eréctil dentro de mí..No podía creerlo… me mojaba, solo con la idea de imaginarlo..besando mi cuello, quitándome ese escueto biquini que tapaba mi secreto.. Ese secreto que ahora gritaba pidiendo que fuera tomado, por él.. Imaginaba, sus manos traviesas por mi cuerpo, recorriéndolo sin prisas, aún sabiendo que podíamos ser descubiertos, aún así…..no teníamos prisa, disfrutábamos de cada caricia. Me imaginaba, que estábamos escondidos, en la parte trasera de la casa, en el jardín junto a la piscina allí los dos, dándole rienda suelta a tantos deseos ocultos..

Sus manos acariciaban mi pecho con tanta suavidad, como si estuviera tomando entre sus manos algo frágil, algo que no quisiera romper…lo acariciaba, tan suave que el leve rozar de sus dedos por mis pezones, hacia que endurecieran, cosa que pareció gustarle y quiso arrimarlos a su boca….formó un circuito por mi cuerpo, por el cuál no dejó ni un milímetro sin besar, sin lamer, sin sentir como mi piel , se erizaba….Imaginaba, como me giraba sobre mi cuerpo, poniéndome de espaldas a él…para así poder seguir besando mi nuca, mi espalda, besando esa zona que aunque yo no le dije, él parecía saber que me volvía loca…

Sentía como sus manos se deslizaban por mis muslos, buscando mi sexo húmedo y caliente…en un gesto que me dejó sin palabras, se puso de rodillas a mis pies..para continuar besando mis muslos..que a estas alturas, ya no podían si quiera sostener el peso de mi cuerpo, que desvanecía de placer…de un bocado desabrochó los cordones de los laterales de mi biquini, dejándome ya indefensa ante él, dejando descubierto todo mi cuerpo, ese cuerpo que le suplicaba clemencia…su boca continuaba su recorrido, sabiendo cual era su destino, pero sin prisas por llegar.. Y en un momento, sentí como su lengua me recorría…que escalofrío llegué a sentir…pude apoyarme contra la pared, en un pequeño muro que había en la piscina, allí me tomó….me hizo suya, y yo pude sentirlo mío…

No me había levantado de mi lugar en ningún momento, pero todavía recuerdo como al llegar a mi orgasmo, pude mirarlo a los ojos, y morder mi labio inferior…me sonrió, y por su mirada entendí que habíamos vivido la misma experiencia..sin movernos del lugar, sin que nuestros cuerpos se hubieran tocado… aun cuando lo veo, siento ese escalofrío que recorre mi espalda, mi corazón se acelera y mi respiración se agita…
Relato creado por Yonaja.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Trio de emails.

Querido Pedro,
Hoy, aprovechando mi día libre he pasado la mañana enganchada al ordenador. Por fin he puesto orden a la ingente cantidad de archivos que tenía en la carpeta de “mis documentos”. En ella me he encontrado las fotos y videos que tú y yo nos hemos hecho este año. Mirando hacia atrás, siento que estos doce meses se han esfumado sin quererlo, el tiempo a tu lado desde aquel día en que te conocí ha trascurrido rápidamente. Las fotos y los videos hablan por sí solos de todo nuestro pasado.
Todavía siento escalofríos cuando recuerdo el día en que sacaste tu diminuta cámara del bolsillo de tus pantalones, te sentaste al borde de la cama y me pediste que me desnudara para ti. No era la primera vez que lo hacía, pero sí lo era con una cámara de por medio. Me quité el vestido lentamente y me zafé de mi ropa interior no sin cierta vergüenza, mas mi ardor fue en aumento al comprobar tu excitación por mi total desnudez y el efecto que la posesión de la cámara provocaba en ti. Sé que te sentías algo voyeur, que te producía un enfermizo placer adoptar con el objetivo un papel de tercero, como si fueras un extraño curioseando sin pudor por el ojo de una cerradura. Te gustaba ver mi imagen transformada en una pequeña pantalla de LCD ¿verdad? Tu forma de tratarme parecía cambiar en esos instantes, tu voz se transformaba, tus ruegos se mutaban en órdenes y yo me dejaba llevar por la pasión y por el amor que sentía por ti.
¿Te acuerdas del video que nos grabamos aquella tarde en el sofá de mi casa cuando se puso a llover y se metió agua por la vetusta ventana del salón? Aún conservo en mi memoria cada uno de los minutos de esa jornada. Recogimos el agua entre risas mientras en el exterior tronaba ruidosamente. Te acercaste a mí, acariciaste mi cuerpo, y yo respondí de inmediato besando tus labios, palpando tu cuerpo con deseo. Nos abrazamos tiernamente no sin cierta ansiedad por sentir nuestra piel. Acercaste tu cuerpo al mío y deslizaste tus manos debajo de mi ropa. Sentí tu miembro hinchado apretando mi monte de Venus y me olvidé de la fregona. Un rayo cercano provocó un apagón y nos vimos gratamente obligados a encender las velas que compramos en aquella feria medieval a la que fuimos juntos, ya ni recuerdo el nombre del pueblo, ¡qué memoria la mía! ¿Pero, acaso necesitábamos de algo más aparte de nuestra mutua presencia? Nos quitamos apresuradamente nuestras prendas y sofocamos nuestra calentura en el sofá. Tú te empeñaste en grabar nuestra íntima escena con la cámara, pero la tenue luz que entraba por el ventanal procedente de la luna apenas fue suficiente para que se contemplara posteriormente de forma nítida. A pesar de todo, su halo espectral y la banda sonora mezcla de nuestros jadeos, gemidos y tu voz alentando el desenfreno de mi cuerpo provocan en mí recuerdos que aún me hacen estremecer.
¿Y el día en que por fin decidimos poner fecha a nuestras nupcias? Fue en la montaña ¿Lo recuerdas? Habíamos caminado todo el día, estábamos agotados y no tuvimos reparo alguno en desnudarnos y pegarnos un chapuzón en aquel riachuelo que sorpresivamente encontramos. El agua estaba gélida, mis pezones se endurecieron al instante en la primera zambullida, toda mi piel se insensibilizó por la baja temperatura, pero verte desnudo y sentir tus músculos al acariciarte hicieron que el miedo a ser observados secretamente despareciera de mi mente y que despertaran mis sentidos.
Tras el baño, hicimos el amor sobre la hierba. Eso por llamar de alguna manera a aquellos hierbajos pajizos, nada suaves y delicados. Las hierbas duras y entalladas se clavaban en mis nalgas en cada una de tus acometidas. Trascurrieron tan sólo unos minutos cuando dejé de percibir la incomodidad del lugar y acomodé mis sentidos en una única dirección: tu persona. Sólo te sentía a ti haciéndome el amor, sólo oía tu voz como una caricia expresando lo mucho que me amabas y lo mucho que deseabas compartir tu vida conmigo. En esos momentos ya no estaba en el campo, mi cuerpo flotaba sobre una nube y creía sinceramente que no podía haber mujer más dichosa que yo en el mundo. Aquel día, el video quedó perfecto, la luz del sol era nuestro aliada, el sonido que la corriente del río provocaba nuestro compañero y ciertamente, es uno de las grabaciones más bonitas y entrañables que hemos hecho juntos.
¿Y cuando me grabaste con el móvil en la boda de tu primo Pablo? Nos escapamos del baile por unos momentos y en el baño de mujeres, nos desfogamos salvajemente. Yo tenía que apretar mis labios con fuerza para no emitir sonido alguno y no ser descubiertos, ¡qué apuro pasé! En los instantes más álgidos mordía mi lengua fuertemente hasta que el dolor me vencía. Incluso tuvimos que reprimir más de una risa por los comentarios que hizo tu tía Felisa a su amiga explicando con todo detalle sus juegos onanistas cada vez que veía a su vecino hacer pesas desde su casa. Jamás pensé que tu tía tuviera tanta imaginación y toda ella centralizada en darse placer. En el diminuto baño, de pie y de cara a la pared, me hiciste el amor y grabaste la escena en tu móvil sin yo saberlo. Me estremecí cuando vi en la gran pantalla de televisión de tu casa, los primeros planos de la escena. La imagen quedó tremendamente morbosa, nunca te lo pude negar.
Gracias a ti descubrí que a mí también me excitaba ser la directora de nuestras películas, hasta hemos llegado a discutir sobre quien debía llevar el mando, casi siempre cedía yo, ¡que remedio! ¿Pero no me negarás que aquella noche que te pedí que te masturbaras delante de mi nueva cámara no fue excitante? Ya sé que tú nunca enfocabas nuestros rostros y que te enojaste al comprobar que yo sí lo había hecho. Pero cariño, tus ojos mirándome en esos momentos me estaban transformando, eran un aliciente difícil de evitar. Experimenté una gran excitación en tal sublime instante, mi clítoris se inflamó automáticamente al verte desnudo masturbándote retadoramente para mí. Ese es mi video favorito, creí haberlo perdido por completo. Me puse tan furiosa el día que sin permiso entraste en mi ordenador y creíste borrarlo... Pero soy exhaustiva en mi trabajo y siempre guardo cuidadosamente una copia en un lugar recóndito. No sabes la de veces que me he excitado con su visionado.
Sólo faltan dos meses para nuestra boda, ya está todo preparado: el restaurante, el viaje, mi vestido... Todos los invitados tienen su correspondiente felicitación y por fin nos han dado fecha para escriturar el piso de nuestros sueños. Me siento feliz en este momento ¿cómo tú verdad? Por eso, no puedo dejar de hacerte un regalo, un maravilloso regalo por todo este tiempo que hemos pasado juntos. Te mereces esto y más, eso por descontado.
Creo que tienes grandes dotes artísticas, tus cualidades como actor son excepcionales, así que he querido promocionarte y se me ha ocurrido que hoy es un buen día para hacerlo. He cogido este último video protagonizado por ti y tras aderezarlo con algo de música, lo he colgado de inmediato en Internet... No me des las gracias, sabía que te haría ilusión. Lo he incluido en varios directorios, tres lugares de visionado de videos gratuitos y lo he puesto en la carpeta compartida para que se distribuya adecuadamente gracias a las redes de intercambio de archivos. Pronto te harás famoso, tienes un futuro prometedor, te lo aseguro.
No te asustes si al llegar a mi casa contemplas esparcidos por la calle algunos de tus enseres, ya sabes que mi piso de alquiler es sumamente pequeño así que he tenido que hacer una pequeña limpieza. ¡Qué mejor que empezar por todas las cosas que has ido acumulando este año en mi casa! El portátil ya estaba viejo así que tampoco viene mal que te compres uno nuevo con más memoria para todos tus videos, son muchos los que acumulas. Me ha costado, pero he conseguido encontrar la carpeta donde guardas los videos de tu “amiga” Maite. Conociéndote, sabía que también la habrías grabado a ella. Muy ingenioso esconderlos en la carpeta de archivos del sistema... Mi paciencia ha dado sus frutos y tras abrir uno a uno cada icono, incluidas las carpetas ocultas, han aparecido por fin. Imposible buscarlo por nombre. Pero soy luchadora y no me rindo ante la adversidad. La próxima vez te aconsejo que pongas contraseñas como hago yo, es mucho más seguro.
Lo que ciertamente no llego a explicar es como, por error, me ha llegado a mi dirección un correo tuyo dirigido a la tal Maite. Esa equivocación no es propia de alguien experto en informática como tú. Pobrecito, tanto trabajo está haciendo mella en ti.
No tengo nada más que decir. Espero que tengas mucha suerte con tu nueva vida artística y que te lluevan las ofertas gracias a mi ayuda.
Adios, Mercedes.
¡Hola Maite, mi amor!
Sé que nuestra situación no es fácil y que no entiendes por qué no puedo cortar con Mercedes, pero es mejor así, te lo aseguro. Te lo he explicado cientos de veces, por eso no comprendo ahora tu repentina negativa a cogerme el teléfono. Espero que este correo te haga entrar en razón. Supongo que a medida que se acerca la fecha de mi boda estás más nerviosa, en parte lo entiendo, pero no tienes que preocuparte, ya sabes mis razones. Ni tu trabajo ni el mío son suficientes para poder vivir dignamente, eso lo sabes de sobra, me niego a vivir una vida mediocre, mirando el dinero, agobiado por llegar a finales de mes sin números rojos. Mercedes ahora no dispone de capital, pero sus padres dudo que vivan mucho, sus achaques cada vez son más frecuentes y en breve, Mercedes, como única hija, será heredera universal de un pequeño imperio. Ella está loca por mí y siempre ha sido partidaria de compartirlo todo. ¿Te lo imaginas? Tú y yo podríamos vernos como ahora, e incluso más si tú quieres, sabes que te amo con locura. Imagino que eres tú con la que hago el amor cada vez que me acuesto con Mercedes y siento que no podría seguir viviendo si desapareces de mi vida. Sólo te pido paciencia y comprensión. Nuestra pasión no se va a diluir porque yo me case, eso te lo prometo. Sabes que no hay más mujer en el mundo que tú y que a veces el camino se hace duro. Jamás he disfrutado con nadie como contigo, tú eres mi inspiración. Los videos que te he grabado son una muestra de ello, nunca podría hacer nada parecido con Mercedes, ya te he contado lo sosa y recatada que es.
Te necesito, llámame por favor.

Fdo: Alice Carroll

viernes, 14 de diciembre de 2007

Ana y Alicia.

Hace cosa de tres años tuve una de mis grandes tentaciones. Y acabé cayendo en ella. Llevaba ya mucho tiempo de abstinencia y necesitaba urgentemente algo de sexo. Y me surgió la oportunidad, mejor dicho, me la trajeron a la puerta de mi casa. Pero tenía un problema que era que caer en ella suponía saltarme dos normas que he respetado rigurosamente toda mi vida: no tener nada que ver con menores y no hacer daño jamás a una amiga.
Pues bien, una buena y antigua amiga vino a verme al despacho para pedirme un favor.
Su hija mayor, Alicia, estaba a punto de terminar sus estudios previos a ingresar en la Universidad, cosa que haría el curso siguiente. Tenía entonces 18 años. El favor era que una de las asignaturas que estaba estudiando tenía temas jurídicos y había dos o tres que Alicia no comprendía bien y su madre (también Alicia) quería que yo la ayudase explicándoselos. No serían muchos días pero ni la madre sabía exactamente en que consistían. Yo lo pensé unos segundos y le dije la verdad: "Mira Alicia realmente no sé como ni cuando voy a encontrar un rato para dedicarle a tu hija. Aquí no podría ser pues me interrumpirían cada dos o tres minutos. Los fines de semana son sagrados para mí.
Algunos sábados tengo que venir para sacar adelante cosas urgentes o demasiado atrasadas y si no es así, los dedico a descansar porque lo necesito. Si puedo hasta me marcho fuera de Madrid, como tú sabes. Además primero tengo que saber cuantos temas son y el tiempo que me va a llevar. Lo único que se me ocurre es buscar un día en que yo busque cómo marcharme relativamente pronto del despacho y que ella venga a casa. Después y cuando sepa el tiempo que me va a llevar, veré como puedo hacerlo y si veo que a mi me es imposible buscaré a alguien del propio despacho que pueda hacerlo. ¿Te parece bien?. Me dijo que por ella sí. Miré mi agenda y le dije: "El próximo martes puedo "fugarme" de aquí sobre las ocho. Dame tiempo para llegar a casa, ducharme y cambiarme de ropa. "¿Te parece bien que tu hija venga a casa sobre las 9 de la noche?" Me dijo que perfecto porque, además, la niña ya conducía una pequeña moto. Y así quedamos.
Yo conocía a Alicia hija desde pequeña y la veía con frecuencia pues sus padres eran de mis pocos buenos amigos y solían invitarme muchas veces a comer o cenar en su casa.
Alicia hija se había convertido en una maravillosa mujer joven, de las nuevas generaciones que son más altas y desarrolladas que la mía a su edad. Era más alta que yo, con un tipo digno de una modelo, coronado por una cara oval, grandes ojos castaños y pelo del mismo color aunque claro. Tiene una boca perfecta con unos labios carnosos y sensuales. Total, lo que aquí llamamos "un bombón".
Llegó el martes y yo cumplí con el programa que me había organizado. Llegué a casa, ordené lo poco que había que ordenar(como no suelo estar mucho en casa y tengo una persona que viene a diario a limpiar y dejar todo en orden) y me metí debajo de la ducha.
Cuando estaba secándome sonó el timbre de la puerta. Me lancé a coger mi reloj. Eran poco más de las 8.30.Alicia se había adelantado media hora. Como volvió a sonar el timbre con más insistencia, decidí no vestirme y, tras ponerme una tanga y un "bra"limpios, me enfundé en una bata espesa y larga hasta debajo de la rodilla. Até bien el cinturón de la misma no dejando nada al descubierto, me calcé las zapatillas y corrí a la puerta cuando el timbre sonaba ya por tercera vez. Casi me enfadé por dentro por el adelanto y por la impaciencia de la niña. Le abrí la puerta y entró sonriente, lo que me desarmó pues iba a reprocharle su adelanto. Me saludo con dos besos el las mejillas y le contesté igual pues era la costumbre dada la amistad que tenía desde hacía años con sus padres y ella misma. De hecho ella y sus hermanos me trataban casi como si fuese la tía soltera.
Pasamos al salón y, como aún no sabía si tendríamos que escribir o no, opté sentarnos en un cómodo sofá. Brevemente me explicó cuáles eran los temas con los que tenía dificultad y la entendí perfectamente porque, sobre todo, uno de ellos la "letra de cambio" es arduo de comprender si no está explicado con mucho cuidado y hasta prácticamente haciendo que el alumno rellene diversas letras en sus muchas variantes. Los otras dos eran más fáciles. Le dije que empezaríamos por la letra y lo que íbamos a hacer. Primero se la explicaría en dos o tres días y luego ella rellenaría algunas. De hecho yo conozco muchos comerciantes y a algún empresario pequeño que, pese a que las utilizan a diario, desconocen su funcionamiento lo que supone problemas jurídicos cuando hay que cobrarlas por la vía judicial.
Le pedí el libro que traía y lo ojee para ver como estaba explicado el tema. Me llevó poco y empecé con las explicaciones y aclaraciones suficientes para que lo comprendiese con claridad.
Yo hablaba lentamente pero sin parar, salvo que ella me preguntase algo. No me di cuenta de momento que, en uno de mis movimientos, mí bata se había abierto dejando al descubierto mis rodillas y parte de mis muslos. Solo noté que ella se acercaba más a mí quedando juntas y tocando nuestros muslos. Ella vestía una minifalda que sí dejaba ver con claridad gran parte de sus hermosos muslos. Solo la tela de mi bata impedía el contacto de la piel. Yo, todavía absorta en mis explicaciones, seguía sin darme cuenta de la situación. Miré el reloj porque no quería terminar más tarde de la diez de la noche, por mi misma y por ella porque no quería que regresase demasiado tarde.
De repente sufrí algo parecido a un "shock" y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. La "niña"(no sé por que la llamaba niña porque era una mujer) había puesto una de sus manos sobre mi muslo, separando más, al tiempo, mí bata y dejando prácticamente todos mis muslos. Corté de golpe mis explicaciones y, medio sorprendida, media enfadada me volví hacia ella y con voz que denotaba enojo le dije ¿Pero qué demonios haces, Alicia?. Ella, con toda tranquilidad y descaro me contestó: "Mira Ana, es mi secreto que ni mis padres sospechan: me gustan mucho más las mujeres que los hombres y tú especialmente desde que era adolescente. Cuantas veces, cuando venías a cenar a casa deseé que, tras despedirme de los mayores para irme a la cama, fueses tú la que venía a ver si estaba bien arropada. Además sé que a ti también te gustan más las mujeres. Me gustaría que hiciésemos el amor. Yo creo que no doy asco, precisamente". Me quedé, lo prometo, boquiabierta y tardé varios segundos en responderle. Y, por fín, le dije: "Mira Alicia: te quiero mucho porque quiero y y respeto mucho a tus padres que son de mis mejores amigos. Acepté a explicarte esto por amistad, robando tiempo a mi trabajo o a mi privacidad. Y aceptas esto sin nada más o te marchas ahora mismo. Yo no le diré nada a tu madre sobre lo sucedido y le explicaré que no tengo tiempo y que, como le dije, buscaré a un compañero que te pueda ayudar. Y, además, aunque eres tentadora, eres menor de edad y nunca en mi vida he tenido relación alguna con una menor."Ella,a regañadientes me contestó:"Bueno,pero quiero seguir viniendo porque ,te juro, que he entendido perfectamente lo que me has explicado y no creo que nadie pueda hacerlo mejor. Y una cosa: tengo 18 recién cumplidos. Si se descubriese que existe algo entre nosotras no creo que hubiese delito de ningún tipo, Y eso tu, que eres una excelente abogada, lo sabes mejor que yo. Sólo te pido que no descubras mi secreto a mis padres, te lo pido por favor". Le dije que bueno, pero que se olvidase de lo que había intentando y que no volviese a hacerlo. Eran cerca de las diez y le dije que si le parecía bien volver el viernes a la misma hora a mi me también me venía bien. Dijo que sí y nos despedimos con un casto beso en las mejillas. Antes de salir por la puerta me hizo prometer otra vez que lo le diría nada a su madre. Le dije que yo, cuando prometía algo, lo cumplía.
Me quedé un rato oyendo música y leyendo pero, sobre todo, tratando de olvidar lo sucedido porque, a mi misma, admitía que me había excitado y estuve a un paso de abrazarla y besarla. Cuando por fin me acosté, ya a oscuras y mientras me llegaba el sueño, los recuerdos de hacía un rato volvieron con más fuerza y mi excitación alcanzó tal grado que sólo pude remediarlo masturbándome como hacía tiempo que no lo hacía y alcanzando un orgasmo terrible.
Llegó el viernes y me preocupé por estar perfectamente vestida antes de que llegase Alicia. Eso sí, con falda porque los pantalones no me gustan porque, si por cualquier cosa me excita, mi clítoris suele salirse de los labios por su tamaño y con pantalones me hace hasta daño. Debo admitir que estaba preocupada y nerviosa y no me encontraba a gusto. Debería haberme negado a continuar con las explicaciones jurídicas. Por eso había decidido terminar cuanto antes. Dado lo que le había explicado el día anterior y lo bien que ella lo había entendido, hoy podría terminar con la letra de cambio, que era el realmente complejo y difícil y en una o dos sesiones más terminar con el resto y quitarme de encima semejante tentación.
Llegó Alicia. Los besos de rutina al entrar. No hizo comentario alguno a lo sucedido. Yo, para evitar cualquier contacto, opté por sentarnos en la mesa de comedor. Ella, con la disculpa de poder ver el libro al tiempo que yo, acercó su silla hasta pegarla a la mía. Esto me puso aún más nerviosa porque, al entrar, me había fijado en que ella vestía una minifalda aún más corta, más provocativa y más escandalosa. Y venía con una de esas camisetas muy ajustadas que usan las jóvenes y que dejaba traslucir sus desarrollados pechos y sus pezones pues no se había puesto sostén o"bra".Eso me hizo pensar si vendría también sin bragas, tanga o lo que fuese.
Empecé mis explicaciones sin volverme a mirarla ni una vez, mirando al libro o al frente. Pero me notaba cada vez más nerviosa ,incómoda e inquieta. Deseaba que terminase todo cuanto antes pero el reloj parecía no moverse y, además ella, al contrario del día anterior, interrumpía cada poco para pedir una explicación o aclaración ulterior. De verdad yo ya no sabía que hacer. Lo que sí empecé a notar es que mi entrepierna se había humedecido ligeramente y esto me hizo sentir pánico. En mi interior dije un "taco", una palabrota: "Esta...niña...". Yo no hacía más que mirar el reloj y calcular cuanto quedaba para terminar la explicación del aquel día. Y, de pronto, en una de mis abstracciones, noté que Alicia me estaba subiendo muy suavemente y con mucho cuidado la falda y, antes de que yo pudiera volver a bajarla, había pegado su muslo desnudo al mío que ella acababa de desnudar. Me quedé helada y sin saber que hacer, cómo reaccionar. Darle una bofetada como si fuera una niña no procedía ni me gusta la violencia. Levantarme bruscamente y despedirla de casa era una solución... a medias pues, por una parte, empezaría a suplicarme que no dijese nada a sus padres, cosa que, por otra parte, yo no pensaba hacer por dos razones: una porque no quería darles un disgusto a sus padres y dos porque yo no iba a solucionar el problema dado que eso no cambiaria sus tendencias sexuales, precisamente dada su edad, que estaba en mayoría legal, ella no iba a cambiar con riñas, castigos y disgustos. Si cambiaba algún día sería porque descubriese que amaba a un hombre. Interrumpió mis reflexiones diciéndome: "Por favor Ana, Anita querida: no te enfades. Me conformo con esto, con sentirte así". Miré el reloj sin saber que hacer. La hora era lo de menos. Me quedaban poco de menos de cinco minutos para terminar las explicaciones del tema. Calculé que terminaríamos sobre las diez menos cuarto, más o menos, cuando acabásemos. No dije nada y no me moví por miedo a empeorar la situación. Así que terminé. Y cuando cerré el libro y empecé a decir: "Se acabó", me cogió la mano que estaba a su lado y rápidamente me la metió debajo de su camiseta encima de uno de sus pechos mientras que con la otra empezó rápidamente a acariciarme los muslos subiendo y buscando mi vagina. Cerré las piernas todo lo que pude y le dije: "Por favor Alicia, déjame ya. Estás a punto de provocarme un orgasmo y no quiero en estas condiciones. Esto es casi una violación". Ella por respuesta apartó la silla de la mesa y me mostró su faldita subida hasta el nacimiento de sus muslos desnudos igual que su vagina. Mi ligera humedad se estaba convirtiendo en una catarata. Ella completó su movimiento diciéndome: "Pues, por favor, déjame que yo lo termine". Y, sin más, metió su mano debajo de mi tanga que empujó hacia abajo hasta dejármela a la altura de los tobillos y, con rapidez y habilidad que demostraba larga experiencia, buscó mi clítoris que empezó a acariciarlo al tiempo que abría sus piernas todo lo que podía pidiéndome con la mirada y palabras entrecortadas por la sensación que estaba sintiendo que yo le hiciese lo mismo. Yo, de verdad, ya no tenía voluntad y estaba entregada al placer estaba experimentando. Casi como una autómata la obedecí y busqué su clítoris, lo que no fue difícil pues ella estaba completa mente empapada y con sus labios hinchados y abiertos. Nos seguimos acariciando ahí mutuamente hasta que ella soltó un grito, no de orgasmo sino de sorpresa: había conseguido con sus juegos de toda la noche que mi clítoris alcanzase su máximo tamaño de unos cuatro centímetros y había quedado sorprendida. Dijo: "Jamás había visto algo tan bonito. Sigue por favor. A la vista de esto vas a conseguir que tenga el mejor y mayor orgasmo de mi vida. Y no te preocupes, he tenido ya más de los que imaginas siempre con chicas". Continué y ella también pero ella cambió y en lugar de acariciármelo, lo cogió con delicadeza con dos dedos y empezó a tratarlo como si fuese un diminuto pene, pasando de vez en cuando uno de los dedos por la punta del mismo. No tardamos nada en estallar las dos en un fuertísimo orgasmo. Cuando nos calmamos, me compuse y le dije:"Por favor, no vuelvas más". Ella, con toda confianza y seguridad me dijo: "Las dos sabemos que ninguna contará nada de esto a nadie. Por favor, déjame venir las dos o tres veces que me queden. Te lo ruego. Después te juro que no te volveré a molestar jamás, salvo que tu quieras". Yo lo pensé pero seguía sin voluntad propia y le dije: "Bueno, hasta el martes". Cuando la acompañé a la puerta me dijo: "Creo que ya no procede un beso en la mejilla. Dame uno de verdad". Y nos despedimos con un beso que duró no sé cuanto. Ella no quería despegar su boca de la mía ni desenredar su lengua de la mía. Casi la forcé para que se fuera, dejándome a solas y con mi cabeza llena de confusas ideas.
En los días siguientes me dediqué a aclarar mis ideas. Desde luego había varios hechos y circunstancias fijos e inamovibles: uno que yo no iba a poder cambiar las tendencias sexuales de Alicia; dos que, como ella me había dicho con razón, era prácticamente mayor de edad; tres que no era virgen o inocente sino una lesbiana experimentada; cuatro que ni de su boca ni de la mía iba a salir nada que diese a nadie su (ya nuestro) secreto y cinco que yo estaba en uno de esos periodos de larguísima abstinencia y necesitaba y deseaba sexo como medicina o droga o como el comer. Y esta jovencita había acabado por despertar del todo esa necesidad mía. Esto hizo caer mis últimas barreras defensivas y estaba dispuesta a aceptar aquellos dos días con lo que trajesen, aunque dentro de unos límites.
Así que esperé tranquila y ansiosa la noche del martes. Como había comprobado que el vestirme formalmente no me había servido de protección alguna, volví a hacerlo como el primer día, si bien me puse una bata más tenue sin llegar a ser transparente.
Cuando ella llegó, nada más franquear la entrada, se amarro a mí en un beso realmente pasional. Tuve que cortarla y decirle : "primero lo primero". No dijo nada y se dirigió a sentarse en el sofá. Yo me senté a su lado y ella se apretó más contra mí. Aquel día tenía prisa por acabar pronto y entendió todo a la primera sin pedir más que una aclaración sobre un punto concreto. Como el tema no era tan arduo como el primero en menos de media hora terminamos. Le pregunté si quería que le explicase el tema que quedaba y rotundamente me dijo que no. Que para el siguiente día. Y que el tiempo que quedaba sería para nosotras.
Las dos habíamos superado ya las barreras y temores que se interponían para tener una relación sexual abierta, aunque mi idea seguía siendo que aquello no se prolongase más allá de aquél día y el que quedaba. Sentadas en el sofá nos giramos para quedar una frente a otra. Ella en tres segundos quedó completamente desnuda pues no traía nada debajo, ni arriba ni abajo, por lo que en un abrir y cerrar de ojos se sacó la camiseta y se quitó la minifalda. Y acto seguido fue ella la que me abrió la bata y me despojo del bra, ayudándome a quitarme ni pequeña tanga. Nos quedamos mirando nuestros respectivos cuerpos antes de hacer nada. Yo me quedé extasiada con la contemplación del de ella. Parecía una escultura griega por su perfección. Ella fue la primera en hablar para hacer una alabanza de mi cuerpo de treinta y muchos años por entonces. Me dijo:"Ya quisieran muchas jóvenes que yo conozco tener un cuerpo como el tuyo".Y sin más preludios se lanzó a por mi boca que yo abrí para recibirla con gusto en enredarnos en un prolongado beso mientras al mismo tiempo nos acariciábamos mutuamente los pechos. Los pezones de ambas no tardaron en erguirse como dos lanzas. Yo estaba decidida a que lo que hiciéramos fuese allí y que no acabásemos en mi cama. Para ello traté de buscar su orgasmo rápidamente, así que cuando la noté suficientemente excitada, busqué su vagina y su clítoris introduciendo uno de mis dedos primero y dos y tres después alternando las caricias en el clítoris con la introducción hasta lo más profundo de su vagina pues, desde luego, de virgen no tenía nada. Ella me respondió de la misma manera y en pocos minutos las dos alcanzamos dos o tres satisfactorios orgasmos. Al terminar el último yo me paré y le dije: "Alicia, querida, de verdad, estoy muy cansada de todo el día y quiero irme a descansar pronto." No protestó pero, mientras se vestía, me dijo "Nos queda un día y luego cumpliré mi promesa. Pero tengo una duda y una pregunta que quiero hacerte. Cuanto esa joya que tienes entre tus piernas alcanza su máximo tamaño ¿es posible que me lo metas en mi vagina?. Yo, sonrojándome le dije que si lo hacíamos bien, sí era posible. Se conformó con esto y nos despedimos hasta el siguiente y último día.
Lo esperé con ansiedad y cierto temor porque me imaginaba lo que me iba a pedir. Yo ya me vestía igual porque sabía y deseaba-como iba a terminar la clase o explicación. Vino muy puntual. Me dio un rápido beso en la boca y quiso empezar inmediatamente. Así lo hicimos. Ella estaba prestando toda la atención posible y en veinte o veinticinco minutos habíamos terminado. Entonces Alicia me dijo, me pidió y me rogó que, por ser el último día, quería que nos fuésemos a la cama. Yo, que ya era incapaz de negarle nada, acepté pero recordándole su promesa de que sería la última vez. Ella me dijo que sí, que así sería salvo que yo le pidiese volver. Y nos fuimos a mi dormitorio. Como ambas íbamos vestidas igual que la última vez, tardamos segundos en quedarnos desnudas y en tumbarnos en la cama. Ella me pidió que nos metiésemos debajo de la sábana y la manta al menos al principio y que apagase la luz o la bajase hasta quedar en penumbra porque eso la desinhibía más. Acepté. Me levanté y abrí la cama. Luego, ya las dos dentro de la cama, bajé la luz de la lámpara hasta dejarla a su gusto. Entonces se volvió a mi y me abrazó con todas sus fuerzas de forma que nuestros pechos quedaron hundidos los unos contra los otros y todos nuestros cuerpos tan unidos que entre ellos no cabía ni una hoja de papel. Y estuvo varios minutos sin hacer nada ni decir una palabra. Tan solo sintiendo ambas el calor que desprendían nuestros cuerpos y el aliento, cada vez más agitado, de la otra. Después de un tiempo que no calculé porque me encontraba muy a gusto en aquella posición, ella empezó a acariciar mi cuello y mi espalda al tiempo que me besaba, besos a los que yo respondí con placer y verdadera pasión. Yo también me había desinhibido completamente y no me importaba nada :sólo pensaba en el placer que aquella jovencita me estaba proporcionando. Estuvimos un buen rato con estos juegos amorosos, acariciándonos y besándonos por todo el cuerpo. Cuando las dos estuvimos ya muy excitadas, ella, aún bajo las sábanas, bajó para besar y lamer mis muslos y también se atrevió a entrar en mi vagina con su lengua, pero sólo hasta que notó que había conseguido excitar mi clítoris al máximo, dejándome al borde del orgasmo. Entonces me dijo:"Ahora quiero verte, por favor. Encima de la cama y sube la luz". Yo, dominada y obediente, hice ambas cosas. Entonces me dijo:"Quiero probar lo que me dijiste el otro día que era posible: sentir esa maravilla dentro de mí.¿Como podemos hacerlo". Le dije: "Abre tus labios con las manos y yo haré lo mismo con los míos, pero primero ponte encima o debajo de mí, como prefieras".Como yo estaba boca arriba y ella de perfil mientras me hablaba, optó por ponerse encima de mí. Hizo lo que le dije y no tardamos mucho en tener las vaginas abiertas, juntas y mi clítoris rozando el suyo. En cuanto lo sintió empezó a convulsionarse como no recuerdo a nadie y en pocos segundos alcanzó un orgasmo que, por sus gritos, llegó a preocuparme porque creí le sucedía algo. Al mismo tiempo me provoco uno a mi que no sé que grado alcanzó en la escala que mide los terremotos. Dada mi larga abstinencia consideré que era normal y lógico que así fuese.
Poco después yacíamos las dos bocas arriba tratando de calmarnos y recobrar el movimiento normal del corazón. Ella no quería más, afortunadamente. Me dijo:"Gracias Ana, Anita de mi corazón. Me has hecho pasar el mejor momento de mi vida y, haga lo que haga en el futuro, jamás olvidaré éste momento divino.¿Puedo besarte como despedida porque pienso cumplir mi promesa?" Le dije que claro que sí. Se vistió sin más para marcharse. La acompañé a la puerta donde nos dimos el último beso de despedida y se fue.
Después de eso la he visto muchas veces en casa de sus padres cuando estos me invitaban y jamás me dijo o pidió nada. Cumplía su promesa. Nos saludábamos y despedíamos con los protocolarios besos en las mejillas. Y así hasta las Navidades del año 2003-2004.
Entre fiestas de Navidades sus padres me invitaron a cenar, cosa nada rara porque sus invitaciones eran frecuentes y más en esas fechas. Me dijeron que fuese pronto pues había invitado a otro matrimonio, que era amigo común de ellos y mío, y así podríamos charlar con unas copas antes de la cena. Llegué a la hora que me dijeron y nos reunimos todos en el salón y, tras los saludos rituales, nos sentamos tomando una copa y charlando de diversos temas, aunque yo sabía que terminaríamos con la política porque en una época, yo estuve activamente metida en ella y todavía hoy colaboro y estoy bien informada. En eso entró en el salón Alicia hija. Nos saludo a todos. Su madre le preguntó si iba a salir con sus amigos y ella le contestó:"No tenía ningún plan en especial. Si puedo cenar con vosotros puedo acompañar a Ana, ya que sois impares". Su madre le dijo que no había problema. Cuando nos sentamos a la mesa para cenar, ella lo hizo a mi lado, juntando mucho la silla a la mía.
En un aparte me dijo:"Como verás he cumplido mi promesa durante casi tres años. Ahora soy mayor de edad y sigo sintiendo lo mismo y más por ti. Además quiero hablar en serio contigo para que me aconsejes en algo que no puedo preguntar en casa. ¿Por qué no me invitas a ir un día a tu casa?. No le contesté de momento para volver a la conversación general y que nadie imaginase nada. En otro aparte aproveché para decirle que después de las fiestas, cuando quisiera y le pregunté que mejor un sábado o domingo si tenía excusa para ausentarse de su casa. Me dijo que no había problema pues casi todos los fines de semana solía ir a la sierra a esquiar o, sino, a pasarlo con sus amigos. Le dije que eligiese ella el día pero que me avisase con tiempo para no tener yo compromiso y poder preparar la comida porque quería invitarla a comer. Así quedamos. Ella no desaprovechaba ninguna ocasión para, por debajo del mantel, que colgaba, acariciar mis muslos por encima de la falda e, incluso, levantármela ligeramente para acariciar mis rodillas. En un momento de la conversación el padre se dirigió a mi y me dijo en tono de broma: "Por cierto Anita, aunque hace ya casi tres años nunca nos has comentado como es Alicia como alumna". Yo decidí hablar con doble sentido que sólo la hija captaría. Y le contesté: "Pues resultó ser una excelente alumna, siempre deseosa de saber más, conocer nuevos campos, avanzar quizás demasiado rápidamente y apasionarse con facilidad con las nuevas cosas. Quizás demasiado. Pero su interés, su tenacidad y su apasionamiento hace que una le acabe tomando cariño y dándole todo lo que sabía y pude". Alicia lo entendió rápidamente y me dio un rodillazo cariñoso mientras se sonreía maliciosamente y satisfecha de lo que yo había dicho. Luego su padre se dirigió a ella para preguntarle: "Y tú, Alicia, ¿es Ana tan buena profesora como abogada?".Ella decidió utilizar mi tono de doble sentido y dijo: "No la conozco como abogaba, sólo como mujer por los años que hace que es amiga vuestra y viene por casa y como profesora por las clases que me dio. Y en ambos sentidos la considero excepcional. En los cuatro días de clase la llegué a conocer más que en los años de venir aquí. Como profesora entendí en seguida sus explicaciones. Algunas cosas que descubrí al final tienen un alcance que jamás me hubiera imaginado y quedé encantada con ellas. Me gustaría que fuese mi profesora los años que me quedan de Universidad. Además todo ello lo acompaña con una extraordinaria sensibilidad como mujer".Ahora fui yo la que le di con la rodilla.
Terminamos sin más la cena y en la sobremesa, después de hablar de algunas cosas generales, empezaron ¡cómo no! con el tema político. Hablamos un buen rato del tema, les conté lo que sabía y podía contar y me despedí relativamente pronto.
A los pocos días me llamó Alicia hija para preguntarme si me venía bien el siguiente sábado.
Le dije que sí. Que viniese sobre la 1.30 porque la comida estaría entre las dos y dos y media.
El sábado llegó puntual. Le abrí la puerta y sólo nos besamos en las mejillas. Pasamos al salón y nos sentamos en el sofá. Le pregunté si quería beber algo mientras estaba a punto el asado que estaba preparando como segundo plato y me dijo que si tenía whisky le gustaría uno. Fui a la cocina por hielo para ella y una cerveza para mí con jarra sacada del congelador para mi. En el salón saqué del mueble donde los guardo un vaso de whisky para ella y la botella. Los puse encima de la mesita que tengo delante del sofá y le dije que se sirviese a su gusto. No quería agua ni soda. Le gustaba solo con hielo. Yo me serví mi cerveza. Me pidió permiso para fumar y le dije que yo también fumaría. Encendimos nuestros pitillos, bebimos el primer sorbo y le pregunté: "¿Qué es eso tan serio que querías consultarme?. Me dijo: "la verdad es que preferiría hablar de ello después de comer tranquilamente. Pero como falta un poco te lo expongo ahora para que lo pienses y me digas que debo hacer y cómo". Y me contó que no había salido todavía "del armario".Que, a pesar de los tres años transcurridos y de que en la Universidad había salido con diversos chicos que andaban pretendiéndola, cada vez más sentía que lo único que le gustaba eran las mujeres. Que había tenido algunas relaciones con compañeras que era lo único que la llenaba aunque, añadió, "ninguna como tú". Que en su casa ni sabían ni sospechaban nada porque, además de su feminidad, con frecuencia la llamaban chicos diversos. En fin, que no sabía que hacer ni cómo. Yo le dije que ya podía responderle pero insistió que prefería que lo hiciese después de comer.
Hablamos antes y durante la comida de cincuenta cosas distintas y hasta conseguí que se riese porque estaba francamente seria y preocupada. Después de comer nos sentamos relajadamente en el sofá y le ofrecí un licor, que aceptó y puse otro para mi. Antes de que yo empezase a hablar me dijo: "Entenderás porque esto no podía consultarlo en casa. Y confió en ti tanto como en mis padres porque sé que tienes buen criterio". Le dije que mi consejo se podía resumir en poco tiempo. Y le dije: "Mira Alicia, sabes que entiendo perfectamente tu problema porque yo tuve uno muy parecido. Además te he cogido un cariño muy especial. Mi consejo es el siguiente: termina tu carrera tranquilamente. Solo te queda la mitad. No es tanto tiempo. Si no puedes aguantarte, ten relaciones con alguna compañera que te guste pero asegurándote de que es tan discreta como tú. Lo mejor es si sabes que a ella tampoco le interesa se conozcan sus tendencias. Cuando acabes tu carrera, que está de moda, no te será difícil independizarte. Incluso en alguna empresa fuera de Madrid. Y cuando vivas independiente y en tu propia casa, podrás hacer lo que más te guste. Hasta convivir con la mujer que te guste, pero siempre con discreción porque puede afectar a tu trabajo según la empresa que sea. Y procura que tus padres no se enteren hasta que estés segura de que lo aceptarán aunque no les agrade. Serán ellos, cuando pase el tiempo, los primeros que empiecen a preguntarte cómo es que no te casas con lo guapa y atractiva que eres y, por ahí, puedes empezar a prepararlos diciendo, por ejemplo, que no encuentras el chicos adecuado, etc.". Ella me había escuchado atentamente y me dijo que le parecía perfecto. Que, efectivamente, el tiempo que le quedaba para terminar pasaría volando. Se dio media vuelta para mirarme y me dijo:"Gracias de corazón Ana, Anita querida. Me gusta llamarte Anita si no te molesta". Le dije que no. Fumamos un segundo pitillo mientras bebíamos la segunda copita que me pidió. Era un licor bastante suave y de no muy alta graduación.
Volvimos a hablar de cincuenta temas diferentes y la noté ya relajada por completo y de excelente humor. Cuando terminamos la copita empezaba a atardecer. Insinué que era hora de ir empezando a terminar. Entonces ella, con toda desenvoltura me preguntó:"Por favor, Anita querida, ¿podemos hacer el amor por última vez?. Yo que hacía tiempo que había salvado mis reparos hacia ella, le cogí la cabeza y le di un beso en la boca que ella aceptó como una posesa. Cuando logré que nos separásemos le dije: "¿Tu que crees? Claro que sí, cariño".
Fuimos al dormitorio, nos desnudamos tranquilamente y nos hicimos el amor como dos mujeres adultas durante bastante tiempo. Cuando decidimos terminar me hizo una última pregunta: Ana, Anita mía, cuando acabe la carrera y me establezca ¿podríamos tener una relación duradera?". Me reí sin malicia y le dije: "Querida, en otras circunstancias te diría que sí encantada. Pero es imposible. Tú date cuenta que te doblo la edad. Dentro de no muchos años serías tú la que desearía marcharse porque notarías que estabas conviviendo con una mujer que empezaba a envejecer y perder sus encantos. Además, tarde o temprano, tus padres se enterarían y no quiero perder una amistad de muchos años y sincera por ambas partes. ¿Lo entiendes, cariño?. Ella reflexiono unos segundos y un tanto triste me dijo: "Como siempre tienes razón. Y me dio un último beso. Después nos despedimos creo que para siempre en el aspecto sexual.

Ana
mailto:ana_sdd@terra.es

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Cuento de Gitanos.

Rosa estaba desconcertada. En su mente se agolpaban los detalles de los últimos sucesos. Por una parte Salomé, negaba haber mencionado el nombre de su madre cuando sus entrañas se contraían al llamado del placer intenso que la boca de rosa le proporcionaba. ¿Lo habría imaginado?
Por otro lado estaba ese comentario que le dirigió Salomé a aquel extraño desconocido cuando le pidió acercarse y compartir con ellos sus placeres. Había expresado claramente que no podía darle amor a Rosa pero placer si. Si la frase la hubiera dirigido a un gitano lo entendería como una forma de salvaguardar su seguridad, pero.... Uniase a esto aquella otra frase, dichas por la gitana en aquel sueño extraño que tuvo. ”Eres mía, tu destino está atado a mis deseos y voluntades. No lo olvides”. Sus expectativas a la muerte de Jesús de que Salomé seria solo suya, cada día se difuminaba como el humo de las fraguas al terminar la labor. Había llegado Sham aquel otro gitano, y ahora este paisano desconocido, que a los ojos y placeres de Salomé la hacían pasar a ella a segundo plano. Por otra parte estaba el interés de Salomé en su seguridad y la forma como la protegía. Prácticamente no podía dar un paso sin sentir la vigilancia de los ojos de Salomé.Sus pensamientos la deprimían y confundían.Se había ido a refugiar en aquel claro en el viñedo frente al río en donde desde niña se ocultaba cuando algo la angustiaba.Escucho de pronto voces y ruidos que provenían del río. Desde su escondite pudo observar a dos gitanos que quitándose el sudor de la jornada se bañaban desnudos y que hablaban sobre el
tamaño de su virilidad, y cual de los dos satisfacía mejor a su gitana.Cuando menos esperaba escucho un ruido y volteando la cara hacia donde provenía, descubrió aquel gitano que se acariciaba la entrepierna. Se ocultó aun más y pudo observar como sacaba su bien dotado miembro y escupiendo sobre el, se empezaba a masturbar, excitándose ante la vista de los hombres que se bañaban en el rió. Su miembro crecía entre sus manos y su cara se iba transfigurando de placer. Su mano subía y bajaba recorriendo todo el tronco de su miembro. Primero el ritmo fue lento y conforme pasaban los minutos se incremento hasta que no pudiendo más cayo de rodillas y expulso aquel chorro potente de leche. Quedo exhausto unos minutos, sacudió aquel miembro ahora fláccido y volvió a guardarlo. Mirando a su alrededor con cara de culpabilidad se alejo sin hacer ruido. Rosa no podía creer lo que había visto. Aquel gitano tan varonil por el que más de una gitanilla suspira y acaricia su vagina por las noches, resultaba que se excitaba con la vista de aquellos hombres desnudos en el río.Rosa espero unos minutos y decidió regresar al campamento.Cuando menos lo esperaba escucho detrás de Ella la voz de Belgobu que le pedía le ayudara con la cesta de yerbas que llevaba entre los brazos. Camino del campamento, la Matriarca le dijo: “Muchos opinan que la mala suerte que nos invade es por causa tuya, los rumores no cesan y debo tomar medidas. Como Matriarca del campamento y siguiendo la costumbre, al no haber tu madre acordado matrimonio para ti, debo escoger yo entre los habitantes quien será tu marido” Rosa palideció. Intento protestar pero Belgobu continuó:“No se que maldición recae sobre ti y tus ancestros que solo causan problemas”. Ante la cara de sorpresa de Rosa continuo. “Primero tu madre, y ahora tu. Esta escrito que no viviré tranquila gracias a Uds.” Rosa no acertaba a preguntar nada. “Nunca debí permitir que tu abuela se hiciera cargo de Salomé. A sus orfandad debí darla a amamantar a otra. Los pechos de tu abuela estaban malditos.”Rosa oía como si no fuera a ella a quien dirigía la palabra.“Debes conocer la historia para que entiendas el porque de mis decisiones.Cuando tu madre aun no cumplía 10 años tu abuela parió un niño muerto la misma noche que la madre de Salomé la paria muriendo en el trabajo de parto. Siendo huérfana la entregue a tu abuela que la amamantó y crió como hija suya. Su destino estuvo sellado cuando mamo de aquella leche. La maldición que recae sobre tí es herencia de tu madre. Por aquellos días dos paisanos se hicieron presentes por el campamento. Vinieron varias veces con diferentes pretextos. Un buen día uno de ellos apareció muerto entre los matorrales del río, lo habían apuñalado con una daga Marrasquina, idéntica a la que heredaste de tu Madre. El otro desapareció del campamento al igual que una gitana de la que solo se encontró un pañuelo verde que acostumbraba usar como amuleto de buena suerte. Las malas lenguas decían que aquel paisano había muerto cuando fué encontrado en Brazos de Salomé por algún gitano celoso. Posteriormente, tu madre fue encontrada por tu padre un día libando de la fuente de Salomé. Avergonzado ante la posibilidad de que se supiera y se pensara que era el culpable de no satisfacer a su mujer, abandono el campamento, sin saber que ya estaba preñada de tu persona. Aproximadamente 8 meses después naciste Tú."
“Los más viejos me presionan para que tome medidas que protejan el campamento de una nueva ola de calamidades como las de esos tiempos. Si tienes algún prospecto para desposarte me gustaría saberlo, si no yo escogeré uno para ti. Tienes solamente unos días para pensarlo. Gracias por la ayuda, me vuelvo vieja y ya cansa el cargar la cesta.”Rosa corrió a la tienda de Salomé, quería gritarle, preguntarle, arrojarse en sus brazos, golpearla. Entro corriendo gritando ¡ Salomeeeeeeeeeeee ! y se encontró con los brazos de la paisana blanca. ¿Que haces aquí? ¿Que buscas?Calma, nada malo, buscaba a Salomé pero no esta. Respondió la paisana¿Para que la buscas?Porque necesito unas respuestas, pero cálmate vienes muy agitada, lloras, ¿te puedo ayudar?No, no puedes.Ven anda cálmate, toma un trago de vino, anda te hará bien.La mujer aquella con su melodiosa voz empezó a calmar a la fiera que Rosa traía dentro, sus manos acariciaban su pelo mientras ponía el borde del vaso de vino en sus labios. El aroma de aquella mujer inundaba su nariz de una fresca fragancia. Sus ojos no pudieron evitar ver aquellas dos grandes copas albeas invertidas que dejaba ver aquel escote.Anda otro sorbo, te hará bien musitaba la bella mujer a su oído.Rosa estaba confundida, ella que había soñado con matar aquella mujer, ahora s encontraba deliciosamente acurrucada entre sus brazos. Sus demonios la acosaban, unos le decían que debía apartarse de aquellos brazos. Ella le pertenecía a Salomé. Otros le aconsejaban la venganza. Salomé la había traicionado, porque no entregarse aquella paisana que con cuerpo de Ángel la consolaba.
Otro trago y uno más, empezaron a derribar los temores de Rosa, de pronto y sin saber como sintió su boca penetrada por la lengua de aquella hurí. Su lengua respondió a aquel beso húmedo, sus manos abrazaron aquel cuerpo, se abandono al placer que en sus sentidos despertaba aquella mujer.Intercambiaron cual vampiros los cuellos que se llenaban de besos y caricias, las manos recorrían con ansiedad los pechos, los botones rosados y oliváceos se besaban, las manos acariciaban sus caderas mientras sus vientres se pegaban, los dedos hurgaban en las grutas llenas de humedad, ríos de miel brotaban de las fuentes bajando por aquellos muslos que se movían al ritmo del deseo. Rodaron entre los cojines de la tienda. La boca de Rosa buscaba la fuente de Ananay, sus manos abrían sus piernas y su lengua se metía en aquella gruta que se abría rosada para ella. Los labios estaban gordos llenos de sangre, cambio de postura la gitana ahora era su nariz la que embocaba en aquella gruta, dejando sentir su respiración en aquel sexo abierto mientras sus labios se apoderaban de aquel pequeño botón rosado que apretaban haciendo endurecerse al toque de la punta de la lengua de Rosa.
Ayanay respondía aquellas caricias con sus manos. Sus dedos abrían los labios púrpuras de Rosa, metiéndose y moviéndose dentro de aquella cavidad húmeda suave y calida de la gitanilla.Sus manos tomaron los muslos color oliva de la gitana y la boca de Ananay se pego aquel sexo cual hiedra a la piedra.Los jugos de ambas hembras fluían despertando con sus aromas más excitación y más deseo. El acomodo volvió a cambiar ahora las entrepiernas se juntaban, los sexos se frotaban uno a otro mientras las manos y bocas reanudaban su viaje por senos y por bocas.De pronto llego. Un grito al unísono se oyó. Un gemido largo lleno de deseo que anticipaba el momento exacto del final mutuo se dejo oír. Los muslos se apretaban los sexos se golpeaban y las contracciones de ambas no dejaban dudas de que el cielo había sido alcanzado. Entrepernadas y desfallecidas se quedaron abrazadas por varios minutos. Ananay fue la que hablo primero. Debemos vestirnos, alguien puede llegar y será difícil explicar. Rosa se dio un poco mas de tiempo, se quedó admirando como se vestía aquella hermosísima mujer, admiro una vez mas y comprobó lo que sus ojos habían visto aquella tarde en el rió cuando la montaban aquellos dos gitanos. Podía entender el porque había hechizado a Jesús de tal forma que se olvidara de Piel. Toda ella era hermosa, sus caderas firmes, redondeadas, su vientre con una pequeñísima curva que la hacia aparecer como una Venus. Sus muslos blancos llenos y torneados y que decir de sus magníficos pechos dignos de una diosa griega. Para complementar el cuadro una cara divina con rasgos muy extraños que la hacían ver extraordinariamente hermosa.Una vez vestida se inclino y dando un ultimo beso a Rosa murmuro, no digas a Salomé que estuve aqui. Rosa asintió con la cabeza y la vio partir, pensando si volvería tener algún día entre sus brazos aquella mujer que parecía un ángel…

Pillado en la Red... a: lila

Mas Que Sorprendente Reloj: