Lokos y Xifladas

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miércoles, 28 de julio de 2010

Así escribí 'Cien años de soledad'

Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historia en lengua castellana y, por lo tanto, un millón de ejemplares de Cien años de soledad no son un millón de homenajes a un escritor que hoy recibe sonrojado el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay lectores en lengua castellana hambrientos de este alimento. No sé a que horas sucedió todo; sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme todo los días temprano y sentarme ante un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla de computador con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie que le haga más feliz la vida a un lector inexistente. En mi rutina de escribir nada ha cambiado desde entonces. [...]

Los lectores de Cien años de soledad son hoy una comunidad que si se uniera en una misma tierra sería uno de los 20 países más poblados del mundo. No se trata de una afirmación pretenciosa. Quiero apenas mostrar que hay una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano. El desafío es para todos los escritores, poetas, narradores para alimentar esa sed y multiplicar esa muchedumbre razón de ser de nosotros mismos.

A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté en mi máquina de escribir y empecé: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir durante 18 meses hasta que terminé el libro. [...] Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, era una mecanógrafa de poetas y cineastas que había pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos [...]. Cuando le propuse que me sacara en limpio la obra, la novela era un borrador acribillado a remiendos [...]. Pocos años después Pera me confesó que, cuando llevaba a su casa la última versión corregida por mí, resbaló al bajarse del autobús con un aguacero diluvial y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las recogió empapadas y casi ilegibles con la ayuda de otros pasajeros y las secó en su casa hoja por hoja con una plancha de ropa.

Y otro libro mejor sería cómo sobrevivimos Mercedes y yo con nuestros dos hijos durante ese tiempo en que no gané ni un centavo. Ni siquiera sé cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa.

Después de los alivios efímeros con ciertas cosas menudas, hubo que apelar a las joyas que Mercedes había recibido de sus familiares a través de los años. El experto las examinó con rigor de cirujano, pasó y pasó con sus ojos mágicos las esmeraldas del collar, los rubíes de las sortijas [...]. Y al final volvió con una larga verónica de novillero: "Todo esto es puro vidrio" [...].

Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada de Cien años de soledad, un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina a doble espacio y en papel ordinario dirigidas a Francisco Porrua, director literario de la editorial Suramericana. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales y dijo: "Son 82 pesos". Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera y se enfrentó a la realidad: "Sólo tenemos 53". Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para enviarla, Paco Porrúa, nuestro hombre en la editorial Suramericana, ansioso de leer la primera parte, nos anticipó dinero para que pudiéramos enviarlo. Así es como volvimos a nacer en nuestra vida de hoy.

Extracto del discurso de Gabriel García Márquez leído en Cartagena de Indias 26/03/2007 .

Copiado de:
Imagenes pilladas de la red ;)

Anecdotario:

Se que no es desde siempre, pero cuando yo estudiaba y hasta ahora en los años intermedios del bachillerato es lectura obligada Cien Años De Soledad, me acuerdo cuando mi hermana mayor, que me lleva tres años, se lo mandaron a leer, no hacia nada mas que comentarlo y no lo soltaba, en ese entonces ella tenia catorce años y yo ya era un pichón de lectora, esperaba que ella se durmiera y se lo sacaba de las manos, era entonces cuando yo entraba a ese mundo de fantasía en donde los nombres de José Arcadio y Aureliano Buendía, se repetían tanto que la primera vez que uno lee el libro se puede confundir, quede enamorada del segundo José Arcadio Buendía, me gustaban los sueños del Coronel Aureliano, la candidez de Remedios la bella y uffff si me pongo a enumerar mis personajes favoritos de esta novela no acabaría nunca, es que Gabriel García Márquez es uno de mis autores preferidos, me he leído todos sus libros y no, no es Cien Años de soledad el que mas me ha gustado, pero si el que mas veces me he leído.

Tanto así que hay pasajes que se me de memoria, un día estando con mi hija en la librería donde solemos comprar y encargar nuestros libros, encontramos una edición especial de la novela, creo que celebraban el 40 aniversario de la primera edición, mi hija, lectora consumada con un libro en la mano, me dice, mami: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". …

Entonces yo la seguí: Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".

Todos en la librería se nos quedaron viendo y nosotras nos reíamos porque es un juego que tenemos desde que éramos pequeñas…


Ella tiene memoria fotográfica y siempre ha jugado con eso, con las películas que ve y con los libros y fotografías yo una normalita del montón, para incentivarla, forzaba mi mente hasta mis limites y aprendía diálogos, me fijaba en detalles y ese era uno de mis frutos, la cara de alegría de mi hija en uno de sus juegos preferidos.
AƒяođiTส.


Reacción de Gabo cuando lo llamaron para darle la noticia de que se había ganado el premio Nobel

“''Un día me llamaron por teléfono y yo estaba en México. Sonó el teléfono a las siete de la mañana, yo contesté y me dijeron. 'señor mire yo soy fulano de tal. Lo llamo para decirle que usted ha ganado el premio Nobel' y ¿saben yo qué le dije? ¡Vete a la mierda!", porque pensó que se trataba de una broma.”

5 comentarios:

Xibeliuss dijo...

Una obra única, inabarcable. Gran idea traerla por aquí.
Un abrazo, afrodita

Gata Negra dijo...

Ohh Afrodita, me has emocionado, no he podido evitar lagrimear. Si te llego a ver a ti y a tu hija relatando de memoria seguro que me echo a llorar allí mismo. Es bonita la historia de "Cien Años De Soledad". Una vez me lo regalaron pero en version e-book y no me gusta leer en la pantalla, y tampoco me gusta imprimirlos. Aún así lo hice, pero no lo he leído. Quiero comprarlo, y se que si lo leo impreso, no lo compraré. Así que bueno, tu entrada me ha animado a buscarlo y leerlo. Ya le ha llegado su momento. Si, sé que no tengo disculpa, que ese libro hay que leerlo, sí o sí.

Me ha encantado la entrada, gracias por el regalo :)

Muchos besos!

Carlos dijo...

Yo lo he leido dos veces. es sin duda un libro espectacular, magico. Insuperable...

AƒяođiTส dijo...

Gracias Xibeliuss, creo que ya hice una entrada hace algun tiempo, y es que de verdad como tu dices es inabarcable,
un abrazo Xibeliuss♥


Gata, mi mama dice que cambie mis muñecas por mi hija y es que la tuve de 17 años una adorable cosita, toda perfecta. han pasado algunos años y todavia es mi mejor amiga y mi muñequita ...
Creo que tengo como 5 ejemplares de la novela en mi biblioteca, si quieres con mucho gusto te mando uno.
besitos gata♥


Carlos, yo perdi la cuenta de las veces que lo he leido, creo que es un poco mas de cinco veces o no menos de Diez .
ajajajajaja con razon Carlos le dijiste a la Gata eso de el chirri, aqui decimos lo que nos salga de los cataplines jajajajaja, se lo dire a la Gata, ella tenia tambien mucha curiosidad por saber jajajajaja
un besito Carlos♥

Anna dijo...

pues creo que tendre que añadirlo a la lista de libros pendientes por leer!!! porke por lo que leo y decis vale la pena!!
Un saludo! y un beso.

Anna

Mas Que Sorprendente Reloj: