Lokos y Xifladas

Lokos y Xifladas

jueves, 1 de noviembre de 2007

A mi novia le gusta enseñar el culito (II)

Si ayer no leyeron la primera parte… os recomiendo la leáis antes, se encuentra en Contenidos: ……. Cuentos de Burdel.
Esa noche tuvimos el mejor sexo que habíamos tenido desde que nos conocíamos, pero como se imaginarán la cosa no quedo ahí, y empezaron a pasar cosas que realmente nunca hubiese esperado que pasaran. A la mañana siguiente al salir del edificio para dirigirme al trabajo, me cruzo en la puerta con Sergio y con Rubén, que como recordarán son el portero y el encargado de seguridad del edificio donde vivimos, los cuales, con una sonrisa, me comentan que ayer una persona había asentado una queja en la administración del edificio por las exhibiciones que había hecho mi novia en el bacón. Imaginen la sorpresa y vergüenza mía enterándome que ya en el edificio sabían de las manías de Marcela. Por supuesto me hice el desentendido y les dije:
- ¿De que exhibiciones me hablan?, dije yo tratando de disimular.
- De mostrarse desnuda y con poses sexuales en el bacón, dijo Sergio.
- La verdad, no se de que me hablan, contesté.
- Con nosotros no tiene que disimular, ya hace rato que sabemos que a su mujer le gusta mostrar la cola, cada vez que pasa cerca nuestro se agacha o la saca para afuera y se queda un ratito en esa posición para que se la admiremos, dijo Rubén sonriendo. Yo me quede mudo.
- Lo único, dígale que en el bacón no lo haga más porque va a tener problemas con los vecinos, continuó Sergio.
- Dígale que cuando quiera exhibir su culito, nosotros nos ofrecemos para mirárselo, ¿no es cierto Sergio?, dijo Rubén.
Ambos rieron y yo entre la vergüenza pero también la excitación que me producía la situación, solo atiné a contestarles: - Se lo diré.
Todo el día en la oficina estuve con una calentura brutal. No veía la hora de volver a casa para contarle a Marcela lo que me había pasado a la mañana y ver la reacción que tendría. De regreso a casa al llegar a la entrada del edificio me encuentro nuevamente con Rubén, el cual me saluda con una sonrisa y el caradura me dice que si mi mujer lo necesita a el y a Sergio esta noche, que cuente con ello porque hoy era su día libre y estaba disponible.
Yo no podía creer lo que escuchaba. No le conteste nada y subí lo más rápido que pude a mi departamento. Cuando abro la puerta me encuentro a Marcela cocinando vestida solamente con una tanguita roja de esas que se meten bien adentro de la cola. Se acerca a darme un beso y me dice que suerte que había llegado porque ya no se aguantaba mas de la calentura y quería que me la cogiera en el balcón a la vista de todos. Le dije que eso ya no lo podíamos hacer mas, y le conté lo de la denuncia y cuando le conté el ofrecimiento que me habían hecho Rubén y Sergio pensé que se moriría de vergüenza, pero no, estaba muy equivocado, me miro, se toco la conchita y después de un gemidito me dijo: - Que osados, y a vos amor ¿qué te parece la idea?

Se dio vuelta y fue caminando hasta el colchón, arqueo la espalda, abrió un poco las piernas, y se levanto un poco el vestido dejando al descubierto la mitad de su precioso culo.

Los miró, saco la lengua para mojarse los labios y les preguntó

- ¿Les gusta mi colita?, ¿Quieren verla toda?

- Por supuesto señora, pero espere que nos saquemos los pantalones, así nos hacernos una buena paja con ese culito hermoso, contesto Rubén.
- La verdad que me agarro por sorpresa, pero estuve todo el día excitado.

- Vos sabes que a mí me encanta mostrar la colita todo el tiempo y si a vos no te molesta que me la miren mientras me coges, podríamos decirle que subieran.
- Justamente hoy a la noche están de franco, le dije.
- Porque no bajas y les avisas que vengan a las 10. Pero amor, no te olvides de aclararle muy bien que es solo mirar, no me voy a dejar tocar.
- Seguro, yo tampoco lo permitiría. Así que baje, lo encare a Rubén y sin muchas vueltas, porque me daba bastante vergüenza, le dije que mi novia había aceptado la propuesta de hoy a la noche.
- Estaba seguro que se moría de ganas de entregarnos el culito, me dijo.
- De entregar nada, le dije, es solo para que la miren, esta claro.
- Está bien, no hay ningún problema. Ya verle desnudo esa flor de culo que tiene me basta.
- Avísele a Sergio y suban a las diez, me despedí.
Volví al apartamento y nos apuramos en preparar todo. Decidimos que lo haríamos en el living, porque es el lugar más grande de la casa y podríamos poner distancia entre ellos y nosotros. Corrimos los sillones y los pusimos mirando hacia el colchón de la cama que tiramos en el piso. Trajimos una lámpara de pie que daba una luz más tenue, pero que a su vez iluminaba todo bien. Marcela se puso un vestidito de color turquesa que le llega un poquito arriba de las rodillas, de tela finita y ajustado lo suficiente como para dejar divisar la tanguita negra que apenas le cubría la cola y los pezones paraditos ya que no tenía puesto corpiño.
Era la primera vez que iba a mostrar su colita desnuda a tan poca distancia a dos casi desconocidos. De solo pensarlo ya había tenido un orgasmo mientras se cambiaba. Ya se había hecho la hora, y como era de esperar, puntualmente tocaron a la puerta. Abrí, y ahí estaban Rubén y Sergio con una sonrisa y como cargándome Rubén me dice:
-Buenas noches, venimos a que su mujer nos muestre ese precioso culito que tiene, ¿podemos pasar?
- Adelante, los esta esperando, les dije para continuar la situación que me excitaba terriblemente.
- Mi amor, ya están acá, ven a saludar, grite, mientras Rubén y Sergio se acomodaban en el sillón.
- Hola, como están, dijo Marcela, como si se tratara solamente de una visita social, y estirando la cara le dio un beso en la mejilla a cada uno.
- Buenas noches señora, respondieron a dúo, que por el grado de calentura que ya tenían les salió medio entrecortado.
- Esta muy hermosa, dijo Sergio, que siempre había sido el más galante.
- Y tiene el mejor culito del barrio, siguió Rubén, no veo la hora de que nos lo muestre desnudito. continuo, mientras ya se había abierto el cierre del pantalón y se le notaba terrible erección.
- Así que quieren ver mi colita, contesto Marcela, mientras se mordía el labio, por la calentura que le habían producido las palabras de Rubén.
- Mi amor ¿vos me dejas que le muestre el culito a estos señores?, me preguntó.
- Si te gusta, hacedlo, le contesté.

Así lo hicieron, se desnudaron por completo y dejaron ver dos miembros muchos mas grande que el mío y que estaban a punto de estallar. Cuando mi mujer dio vuelta la cara y vio terribles chotas no pudo evitar emitir un gemido de placer que hizo que Rubén me comentara: - Me parece que a su mujer no solo le gusta que la miren sino también ver pijas grandes.
- ¿es cierto eso mi amor?, le pregunté. Marcela no contestó, pero se notaba en la cara que les había gustado, y que había llegado a un grado de calentura tal que casi de un tirón se arranco el vestido quedando solo con la tanguita negra que apenas le cubría el culo.
Se puso en cuatro en el colchón, bajo la espalda y les entrego una fabulosa vista de su colita, mientras se metía un dedo en la conchita y preguntaba: - ¿Les calienta mucho verme así?
- La verdad me calienta que sea tan puta señora, contesto Sergio.
- ¿No tiene ganas de sacarse la bonbachita y mostrarnos el agujerito?, preguntó Rubén. - ¿Me dejas mi amor que les muestre el agujerito a los señores?, me preguntó, mientras movía el culo para adelante y para atrás.
- Su marido le deja hacer lo que tenga ganas y como se que tiene ganas que alguno de nosotros le saque la tanguita, yo no voy a hacerla desear, le dijo Rubén.
En ese momento Rubén se paró del sillón y fue directo al colchón donde estaba Marcela. Ya todo se había descontrolado y pensé que mi mujer se iba a resistir a que la tocara, pero me equivoque, al contrario, siguió en la misma posición y además se arqueó más para permitir que Rubén pudiera meter los dedos a los costados de la tanga y tirara hacia abajo dejando toda la cola de mi novia al aire.
- ¿Qué le parece mi agujerito?, le preguntó Marcela, tocándolo con un dedito.
Es un culito que necesita que le metan una lengüita, le contestó, y de inmediato se agacho y le introdujo la lengua en el culo de mi mujer, que ya fuera de si, se movía desesperadamente y gritaba cosas como: - Si señor chupeme la colita por favor. Metame toda la lengua.
Rubén solo sacaba la boca del culo para gritarle barbaridades como:
- Yo estaba seguro que usted era muy calentona y que hacía rato que tenía ganas que le den dos hombres de verdad. Ven Sergio que entre los dos la vamos a partir al medio a esta putita.
Rubén se paró, me miró como pidiéndome permiso y se dirigió directo a poner la boca en la cola de mi novia, lugar que le cedió Rubén, que se dirigió hacia la cara de Marcela y le comió la boca con un beso que ella respondió sacando la lengua y mirándolo de una forma que le pedía a gritos que le pusiera su tremenda chota en la boca, cosa que Rubén no se hizo rogar. No les puedo explicar con que desesperación se comía semejante miembro. Yo a esta altura no podía creer lo que veía y me había sentado en el sillón y contemplaba la escena haciéndome flor de paja.
- ¿Así que su señora no iba a dejar que la tocaran? Me dijo Rubén
- Dígale a su marido lo puta que es, prosiguió. Marcela solo se sacaba la pija de la boca para gritarme: - Mi amor, soy muy puta y me gusta que me chupen la colita.
Siguieron así un rato y de repente Rubén le dijo a Sergio:
- Correte que le voy a romper ese agujero que tanto le gusta mostrar.
Me quede atónito cuando Marcela, que nunca había tenido sexo anal, en vez de negarse, apoyo la cabeza en el colchón, sacó mas el culo para afuera, me miró y me dijo: ¿Mi amor me dejas que el señor me rompa la colita? Y enseguida se metió el miembro de Sergio en la boca. Yo seguía la escena sin perderme detalle, y ya por el grado de calentura que tenía no podía ni hablar.
Rubén se arrodillo detrás de mi señora y de un saque le metió la pija hasta el fondo, lo que Marcela respondió con un grito mezcla de dolor y placer.
- ¿Con las ganas que tenía y su marido nunca le rompió el culito?, le preguntaba Rubén, mientras mi novia no paraba de moverse y gritar desaforadamente.
- Dígale señora a su marido ¿cuantas pajas se hizo, imaginando mi pija en su culo?, continúo.
Mi mujer no contestaba, pero cada vez gritaba mas fuerte.
- Ahora se la va a meter Sergio y usted me la va a chupar y tragar toda la leche hasta la última gota, le ordenó. Marcela por supuesto obedeció y mientras Sergio le destrozaba el culo con su pedazo, ella chupo hasta tragarse todo el semen de Rubén, y siguió chupando hasta que Sergio le lleno todo el orto con su leche. Mientras yo ya no aguante más y largue toda mi leche, Marcela quedo tirada boca abajo exhausta y con un hilito de semen que le salía de su culo y Rubén agarraba su ropa y le decía a mi novia:
- Cuando quiera mostrarnos el culito otra vez, avíseme que tengo unos cuantos amigos que les va a encantar mirárselo.
A lo que Marcela le respondió: - Me encantaría conocerlos.
Pero esto se los contaré en otro momento...
Continuará.....
Pillado de la Red.

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